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El estadio, lleno y con apoyo unánime al Real Madrid. Ante el Getafe, la afición brindó una gran ovación a Adán y Diego López. También se habían difuminado ya los pitos a Mourinho

El Real Madrid recibe este miércoles al Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, jugado en su propio campo. Uno de los factores que, a priori, podían desnivelar la balanza hacia el lado de los blancos por el apoyo de su hinchada, pese a que la historia más reciente decía que el Barcelona guardaba muy buen balance en el Santiago Bernabéu.

Sea como fuere, como si no existieran los precedentes ni obstáculos algunos, el coliseo merengue se entregó totalmente a su equipo en este Clásico de Copa. Si bien durante este mismo 2013 habían sido noticia los pitos que el aficionado merengue había brindado a su entrenador José Mourinho, ante el Barcelona no hubo división ninguna. Ya ante el Getafe se habían difuminado los pitos a su entrenador, con grandes ovaciones tanto a Adán como a Diego López. Y ante el Barcelona se volvió a repetir escenario, con una gran ovación generalizada al equipo, con más aplausos que pitos a Mourinho, y con una tremenda pitada a todos y cada uno de los jugadores blaugranas, especialmente Leo Messi.

Otra diferencia más con respecto a otros partidos, que había mucha más afición en las gradas. Y es que el Santiago Bernabéu dejó uno de los grandes llenos de la temporada después de muchos partidos con un mínimo de diez mil asientos vacíos. El ambiente de las grandes ocasiones, con un mosaico en el fondo sur con una cruz morada sobre fondo blanco para corroborarlo incluso. Un Santiago Bernabéu que es una caldera para recibir al Barcelona.

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