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Se ven las caras en las semifinales de Copa, en un duelo desigual pero con precedentes esperanzadores para los blancos. Con Tito se ha revertido la dinámica derrotista merengue

Toda vez han eliminado a Valencia y Málaga respectivamente en los cuartos de final de la Copa del Rey, Real Madrid y Barcelona volverán a verse las caras en las semifinales del torneo del KO, en lo que será el tercer enfrentamiento consecutivo en las tres últimas ediciones. Eso sí, el equipo blaugrana llega francamente en mejor predisposición al Clásico esta vez, con 15 puntos por encima de los blancos en la Liga. Máxime contando con las ausencias seguras de Coentrao, Di María, Sergio Ramos, Pepe y Casillas para el partido de ida. Sin embargo, hay motivos para el optimismo entre la bancada merengue.

No obstante, ha quedado demostrado en la presente campaña que el Real Madrid es el peor rival posible para este nuevo Barcelona de Tito Vilanova. Sólo ha dejado de ganar seis partidos en lo que va de curso, y dos de ellos han sido precisamente contra el Real Madrid: en la vuelta de la Supercopa (2-1), y en Liga en el Camp Nou (2-2).

De esta manera además, el balance individual entre José Mourinho y Tito Vilanova cae del lado del técnico madridista desde que este último tomara las riendas del Barcelona. De tres partidos disputados en lo que va de curso, dos de ellos en la Ciudad Condal, el cuadro blaugrana ha ganado uno (3-2), el cuadro merengue ha ganado otro (2-1), y el tercero en Liga acabó en empate (2-2). Sin embargo, el único título que han disputado entre ambos cayó del lado madridista: la Supercopa.

Lo que significa un cambio de tendencia importante desde que llegara el técnico de Setubal al banquillo del Santiago Bernabéu. No obstante, el Barcelona es el equipo que más veces le ha ganado en toda su carrera (10), con el doble de derrotas infligidas que el siguiente, el Liverpool. Asimismo, desde que llegara al Real Madrid, Mourinho se había enfrentado en once ocasiones al Barcelona mientras estaba Pep Guardiola como entrenador, y el balance resultante era desolador: dos victorias, cuatro empates, cinco derrotas, trece goles a favor y veintidós en contra. Un balance mucho más desigual que el que mantiene esta temporada contra Tito Vilanova, un clavo al que se puede agarrar el madridismo.

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