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Dos técnicos que se profesan una admiración imperturbable se enfrentan en una final marcada por el credo que lleva a ambos a buscar la iniciativa y el protagonismo siempre

Una de las historias de la final de Copa del Rey entre Barcelona y Athletic de Bilbao, será sin duda el tercer enfrentamiento del año entre Marcelo Bielsa y Pep Guardiola, dos técnicos que se profesan un respeto futbolístico y personal innegociable. “Hablamos del mejor entrenador del mundo”, proclamó el técnico del Barcelona sobre su homólogo. “La marcha de Guardiola es una pérdida mayúscula”, categorizó el argentino. Son Bielsa y Guardiola dos entrenadores que han hecho de Barcelona y Athletic dos equipos de autor. Dos bloques con un estilo perfectamente reconocible que deben su idiosincrasia a dos preparadores idénticos en el fondo pero con matices en la forma. Mañana, se verán las caras con un título en juego.

Ser siempre protagonista


El credo futbolístico de Bielsa y Guardiola nace de la premisa inexcusable de tener el protagonismo del partido. El sábado, la final de la Champions League reunió a dos equipos con estilos encontrados, con uno llevando la iniciativa y otro cómodo esperando. Los papeles estaban perfectamente definidos de antemano, y el guión del partido cumplió con lo pronosticado.

La final de la Copa del Rey será muy diferente, porque ambos equipos van a ir deliberadamente a buscarse. Es difícil acertar cómo se va a desarrollar cualquier final, pero en el caso de estos dos equipos, resulta predecible esperar una batalla por alcanzar el protagonismo en todo momento. Barcelona y Athletic sólo saben jugar de una manera. Agarrando el partido en base al toque, a los despliegues y caídas de jugadores desde todas las zonas del campo, y proponiendo un choque de virtudes ofensivas y abnegado trabajo en campo contrario cuando de recuperar se trata.

Salida limpia y organización en torno al balón

La primera clave de los equipos de Bielsa y Guardiola es el inicio aseado. Ambos entrenadores son fieles a la ‘salida Lavolpiana’. Abrir a los dos centrales, incrustar al mediocentro entre ambos y desplegar a los laterales hasta el centro del campo. Esta disposición, ofrece hasta cinco opciones de cara a comenzar la jugada.

A partir de la salida se reconocen el Athletic y Barcelona, ya que son dos equipos que se organizan en torno a la posesión. En la final de la Europa League, el Atlético de Madrid obstruyó completamente el inicio de la jugada, y por ahí comenzó a ganar el título.


Marcelo Bielsa | El rosarino ha dejado su sello en una temporada en el Athletic

Paciencia vs. Verticalidad frenética. La principal diferencia

Si el fondo -llevar siempre la iniciativa, tener salida limpia y buscar generar ocasiones constantemente- es idéntico, la forma es desigual. Aunque pueda parecer similar, ya que ambas propuestas se vertebran en todo momento en torno al balón, hay sustanciales diferencias.

El Barcelona de Guardiola, es el máximo ejemplo de la organización con el balón y del juego de posición. Es una táctica paciente, que busca muchas veces la horizontalidad en vez de la verticalidad inmediata. Así, con el movimiento del balón y el sucesivo escalonamiento de las piezas genera la ventaja que luego le permite profundizar.

El Athletic, en cambio, es mucho más frenético que el Barcelona. Quizás más descontrolado en muchos momentos. Bielsa quiere recuperar rápido y llegar rápido. La verticalidad es máxima en el Athletic en algunos momentos.

¿Qué podemos esperar?

La final de la Copa del Rey de mañana tiene todos los ingredientes para ser un partido con ritmo, y sin ataduras ni baches psicológicos. No hay dudas desde la perspectiva del Barcelona, acostumbrado a partidos de máxima exigencia. Aunque parezca paradójico, la reciente experiencia en la derrota de Budapest, debería tener un efecto tranquilizador para el equipo de Marcelo Bielsa, cuya primera misión es extraer a sus jugadores de todo lo que rodea a una partido final. Algo que no consiguieron en la Europa League, donde aprendieron en noventa minutos todo lo que no hay que hacer para ganar un partido de este calado.

Futbolísticamente, los dos equipos buscarán recuperar la pelota lo antes posible, y hacerlo además en campo contrario. A diferencia del Chelsea, y la mayoría de los equipos, el Athletic buscará discutir la posesión al Barcelona, y jugar un partido de poder a poder. Tiene más hechuras el Barcelona para imponer su personalidad en todos los escenarios imaginables. El estilo de Guardiola, más sosegado que el de Bielsa, no necesita de los superlativos despliegues físicos a los que están sometidos los jugadores del Athletic. No obstante, el receso liguero ha ayudado al club vasco, que lució muy desgastado en la final europea y en sus suburbios. En el otro lado de la balanza, un futbolista como Xavi, pivotal en el equipo de Guardiola, ha superado sus problemas en el soleo tras descansar desde la vuelta de la semifinal de Champions.

El Athletic llega a la final con todos sus hombres disponibles, mientras que el Barcelona ha añadido a sus bajas de larga duración las de Dani Alves y Puyol. La batalla entre dos técnicos que se profesan un respeto imperturbable por los resultados se anticipa épica, con todos los ingredientes para mantener despierto a un narcoléptico.

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