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Toquero The Boss: The End, se acabó el Mundial 2014

Toquero The Boss: The End, se acabó el Mundial 2014

Getty Images

Nuestro columnista se divierte con el final de la Copa del Mundo de Brasil

Fue bonito mientras duró. Para algunos un Mundial flojo, para otros histórico. Sea como fuere, yo creo que tuvo una final muy digna, con el único punto negativo del Balón de Oro de la competición a Messi (creo que ha sido el mejor de la historia, pero incluso Drenthe merece más que él este premio, las cosas claras). La contundencia alemana contra el orden argentino, la final resultó ser un bonito partido a pesar de que los goles fueran más escasos que los pelos en la cabeza de Roberto Carlos; en gran parte esto hay que agradecerlo a Higuaín, que falló más que Torres con los ojos vendados, y al que para colmo le pitaron falta en un rodillazo que Neuer le pegó en la boca (supongo que el árbitro vio intención de mordisco a lo Suárez, sino no lo entiendo).

Esta es otra, y no se ha hablado mucho de ello: las pataditas que se dieron. De Jong debió disfrutar en casa como nadie viendo las patadas, cabezazos y manotazos que alemanes y argentinos se dieron, solo faltaron Chuck Norris y Steven Seagal por ahí matando a actores secundarios (asiáticos, a poder ser) sin compasión alguna. De hecho, cuando vi la cara de Schwensteiger sangrando tuve la sensación de estar viendo 300, aunque faltaban abdominales (si Cristiano, como los tuyos, ya los tenemos vistos pesao) y alguna que otra decapitación aleatoria.

Finalmente llegó el decisivo tanto de Götze, un tío que el mundo admiró por la calidad de su gol y que adoró (el sector masculino, por lo menos) cuando su novia apareció en pantalla tras el pitido final. A pesar de la derrota hay que reconocer el mérito argentino, en especial a Javier Mascherano.

En este Mundial el ‘Jefecito’ no ha hecho más que confirmar lo que muchos ya sabíamos: que tiene unos huevos tan grandes que al Cristo Redentor no le cabrían en las manos. De la victoria alemana me alegro especialmente por Klose, un mito donde los haya, y por Low, un entrenador que combina la elegancia de Guardiola con el pelazo de Travolta en Pulp Fiction. Dicho sea de paso, creo que con Di Maria en el terreno de juego otro gallo habría cantado; con suerte tiene un abuelo vasco y lo puede fichar el Athletic (Arkaitz Di Mariaetxea, no suena mal y creo que podría colar).

Os habrá gustado más o menos este Mundial, pero es innegable que ha dejado momentos para el recuerdo: los golazos de James, el insecto más grande que el propio James que se le colocó en la manga en el partido contra Brasil, el apocalipsis brasileño en forma de siete goles, la lucha heroica de Argelia, la llegada a cuartos de final de Costa Rica, la caída del imperio español del tiki-taka, el estilismo de los chilenos, Luis Suárez y su recaída en el vampirismo, la lesión de Neymar, el cabezazo de Zidane (esto me marcó mucho, así que lo enchufo por aquí), el record goleador de Klose, la sobrada de Van Gaal con Krul en la tanda de penaltis... instantes todos ellos mágicos y que solo vemos cada cuatro años. Si, amigos, y cuatro años más tendremos que esperar hasta el próximo Mundial.

Por el medio habrá Liga, Champions, Europa League, Eurocopa, Copa Confederaciones... pero como amantes del fútbol, y creo que coincidiréis conmigo, sabemos perfectamente que al nivel de Mundial no hay nada. Así que la única solución es ser feliz estos cuatro años, que pasen rapidito y volver a soñar y disfrutar con esta gran competición. Así que ya sabéis, ¡disfrutad de la vida, amigos y amigos, que no es más que eso que pasa entre Mundial y Mundial!