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Gil Manzano dirigiendo un partido a los rojiblancos

Todos a la nevera

Gil Manzano dirigiendo un partido a los rojiblancos

Athletic Club

Nuestro columnista más políticamente incorrecto analiza todos los errores de nuestro fútbol y castiga a los culpables

Tras su patética actuación en el Benito Villamarín, el árbitro Gil Manzano ha sido mandado a la nevera. Incluso yo, siendo un acérrimo seguidor del Athletic, admito que el árbitro no pitó dos penaltis al Betis y pitó uno a los leones que era fuera del área. Vamos, que hizo un papel digno de Belén Esteban en un concurso de deletrear palabras. Por consiguiente, puede parecer correcto que se le haya metido en la nevera, pero me asalta una duda… ¿por qué lo de la nevera es solo para los árbitros? ¿Qué pasaría si esto se ampliara a todos los estamentos del fútbol?

Imaginémoslo, sería un mundo más feliz. Por ejemplo, el Tata Martino pasaría unas semanitas descansado en la nevera tras su planteamiento táctico y la alineación que hizo en el campo de la Real Sociedad. La verdad es que hay muchos más casos prácticos donde esto se podría aplicar. El comentarista confunde a Song con Iniesta, pues a la nevera; un jugador responde “lo importante es el equipo” después de un partido, pues a la nevera por abusar de tópicos; un aficionado jode el partido al de al lado chillando y creyéndose el entrenador, pues a le nevera por pesado; una junta directiva no paga a sus jugadores y al equipo técnico, pues a la nevera (en el caso juntas como la del Racing de Santander hace pocas semanas, a la Antártida en vez de la nevera); un tertuliano que se hace llamar periodista actúa como un hooligan, pues a la nevera (no quedaría ni uno); un recogepelotas perdiendo tiempo cuando el equipo de casa gana, a la nevera; un club dice que ha pagado 5 millones por un jugador y en realidad ha pagado por lo menos 437, pues a la nevera (o a los juzgados, guiño guiño), y así se podría seguir eternamente.

Quizás es una forma de verlo un tanto radical, y con tanto enviar gente a la nevera me está saliendo un bigote a lo Stalin, pero hay que ser un poco más comprensivo con los árbitros. Tienen un trabajo difícil, son más insultados que un independentista catalán en una tertulia de Intereconomía, y cuando la cagan encima se les humilla públicamente con eso de mandarlos a la nevera.

Hago hoy un llamamiento (otro más, no sé cuántos van ya) al mundo del fútbol para que las neveras sigan siendo esos lugares donde los estudiantes guardan comida caducada hace meses, y no un cementerio de árbitros. Hago un llamamiento a la defensa del estamento arbitral, aunque cuando perjudican a tu equipo dan ganas de ponerte una máscara del loco de la Matanza de Texas y hacerles una visita. Haz el amor, no la nevera. ¡Feliz semana a todos, amigas y amigos!



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