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Sergi Roberto, impotente en el césped de San Mamés

Cuando crisis significaba crisis: La columna de @Toquero_theboss

Sergi Roberto, impotente en el césped de San Mamés

Sergi Roberto - Barcelona

La excesiva pronunciación de la palabra, ahora atribuida a la situación del Barcelona, es exagerada para nuestro columnista

Vivimos unos tiempos donde la palabra “crisis” es omnipresente. Por culpa del maldito desastre económico en el que nos encontramos, esta palabra copa portadas, titulares y conversas por todo el país. Quizás este uso abusivo de la palabra “crisis” haya provocado su banalización: a todo lo llamamos crisis. En el mundo del fútbol, como no, no íbamos a ser menos. Me refiero a la tremenda, terrible, apocalíptica y espeluznante crisis que para algunos atraviesa el Barcelona. Leyendo artículos y escuchando tertulias estos días, alguien que no sepa de fútbol podría llegar a pensar que la mitad del vestuario se ha convertido en zombie y quiere comerse a la otra mitad. Dos partidos seguidos perdiendo y se sacan unas conclusiones más pesimistas que el futuro de un equipo que contrata a Lotina para no descender. Señores y señoras, pongamos las cosas en su sitio y analicemos la situación con sentido común y un poco de humor (he aquí la clave de la felicidad, jóvenes e ingenuos lectores).

Para empezar, no están ni Leo Messi ni Víctor Valdés. Mucha gente dice que la profundidad de plantilla del Barça debería ser suficiente para suplir estas bajas, y realmente no se equivoca. Pero veámoslo desde otra perspectiva. Tienes para cenar un plato exquisito, y se te cae al suelo; no puedes cenar el plato exquisito, hay que buscar alternativas; abres la nevera y tienes en un tupper algo de pasta que sobró ayer, así que cenas pasta. ¿Has cenado? Sí. ¿Estaba buena la cena? Sí, porque sabes de antemano que está buena puesto que ya comiste ayer esa misma pasta. Pero, ¿es lo mismo la pasta de ayer que el plato exquisito? Sin duda, no lo es. En conclusión, que los recambios del Barça son buenos, muy buenos incluso, pero no alcanzan el grado de excelencia del plato exquisito, un buen filete de Messi con Valdés al ajillo. Y esto el
equipo lo nota, obviamente.

El segundo factor en el que me quiero detener es en los dos partidos en sí que el Barça ha perdido. Primero fue el del Amsterdam Arena: con un Barça prácticamente clasificado como primero de grupo y un Ajax que se lo jugaba todo, tampoco es difícil de entender la intensidad de uno y otro y el resultado final. Es cierto que el Ajax estos últimos años parecía una selección de estudiantes de Erasmus en busca de
créditos y fiesta más que un equipo de fútbol de verdad, pero incluso ellos pueden tener un buen día de vez en cuando y ganar al Barça (aunque no descarto que los jugadores azulgranas perdieran a posta para hacer un favor a su amigo y excompañero Bojan Krkic). El segundo partido que el Barça perdió es otra historia. Por culpa del maldito concepto de “La Liga de dos”, se tiene la sensación que cada vez que Madrid
y Barça pierden es por culpa de sus graves errores y no porque su rival haya jugado realmente bien y mereciera la victoria por méritos futbolísticos propios. En mi humilde opinión, esto es lo que pasó en el Athletic – Barça. Un enorme Athletic, muy trabajado tácticamente y con una presión asfixiante (y, oh sorpresa, con Gaizka Toquero de titular) superó al Barça y mereció la victoria. Sin más. San Mamés se ha convertido en el nuevo Abismo de Helm de la Liga: allí no gana ni Dios, ni el Barça, ni un ejército de 10.000 uruk-hais hasta arriba de peyote.

Así que ahí va mi conclusión final: lo del Barça no es una crisis, son dos malos resultados consecutivos. Del mismo modo que lo del Madrid no fue una crisis, fue que Carlo Ancelloti aún no había dado con la tecla adecuada; o el caso del Betis, que la crisis se ha generado después de la destitución de Pepe Mel y no antes. Crisis es una palabra muy fea y de la cual, hablando en plata, estamos hasta los co***es de oír hablar todo el día, así que mi propuesta es desterrarla del fútbol tan pronto como sea posible. ¡Feliz semana a todos y todas, amigos!

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