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La columna de Toquero_theboss: Lesionarse en tiempos revueltos

La columna de Toquero_theboss: Lesionarse en tiempos revueltos

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Nuestro particular analista nos habla esta semana de las lesiones de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo

El futbolista profesional convive a lo largo de toda su carrera con dos factores: una legión de admiradoras en busca de su “autógrafo” (el avispado lector se dará cuenta que lo de “autógrafo” no es más que un eufemismo) y las lesiones. El primer factor puede llegar a ser bastante divertido, pero con las lesiones la cosa cambia. Del mismo modo que para un funcionario español la hora del almuerzo (5 o 6 horitas más o menos) le impide mostrar al ciudadano de a pie su eficacia y rapidez tramitando papeles, para un jugador la lesión es sinónimo de inactividad y de pérdida de oportunidades para demostrar su calidad. Incluso Lionel Messi, Dios de dioses según muchos, se ha lesionado reiteradamente a lo largo de su carrera; y Cristiano Ronaldo, el comandante de hierro, el Capitán América del Madrid, la kriptonita de Blatter, parece también vulnerable a las lesiones por lo que vimos en el partido de Almería; o Chigrinskiy sin ir más lejos, al cual una terrible lesión le impidió triunfar en el Barça, lesión que nunca fue mencionada por los medios (esto es mentira, pero siempre me ha gustado pensar que una mano negra evitó el éxito de este simpático ucraniano en el Camp Nou).

En estos últimos años, además, hay que añadir un punto en contra al hecho de estar lesionado. Como todos hemos podido apreciar, el fútbol se está convirtiendo en un circo digno de Telecinco y sus programas más cutres. Importa más un gesto de Iker Casillas en el banquillo que el planteamiento táctico que Ancelloti ha ideado para ese partido, por ejemplo. Y en esta mediatización del fútbol, las lesiones suponen un cebo perfecto para atrapar al espectador. “Messi fuera de juego 2 meses”, “Cristiano se retira con molestias en el minuto 60” o “Drenthe se lesiona la muñeca tras intentar coger 7 cubatas con la misma mano” son frases que atraen al espectador, y los medios lo saben. Para el medio en cuestión, más audiencia; para el espectador, más distracción; ¿pero y para el futbolista lesionado? Imaginad que un domingo cualquiera os despertáis con una resaca digna de Charles Bukowski, y cada tres segundos tenéis a alguien preguntándoos que tal lo lleváis, si os vais a recuperar pronto, si estáis bien de ánimo… os aseguro que el instinto asesino os va a salir más rápido que a Mourinho una crítica a un árbitro. En pocas palabras, que para el jugador lesionarse es una mala jugada a nivel deportivo y a nivel personal, porque el foco va a estar puesto en ellos continuamente.

Por último, hay que tener en cuenta lo jodido que es para los equipos que se le lesionen ciertos jugadores. Ya vimos ayer el Barça: sin Messi ni Valdés, van y pierden contra el Ajax, que estos últimos años más que un equipo profesional de fútbol parecía una selección de los estudiantes de Erasmus menos ebrios de Ámsterdam. ¿Y qué pasará el día que el Atleti pierda a Diego Costa y Koke por lesión? O el Villarreal a Cani y Bruno. O el Athletic a Toquero y Toquero. O el Arsenal a Ozil y Ramsey. O la Juventus a Pirlo y Tévez. O el PES United a Castolo y Minanda. En todos los casos, esas lesiones significarían un drama para sus equipos. Por eso mismo, en beneficio de los jugadores, sus equipos y el espectáculo, hago hoy aquí un llamamiento en contra de las lesiones. Lesiones no, gracias. Póntelo, pónselo. Y si la lesión es inevitable, una sonrisa en la cara y a recuperarse… El mítico Woodgate se lesionaba más que una jirafa en una pista de hielo pero siempre volvía a los terrenos de juego, esa debe ser siempre la actitud. ¡Feliz semana a todos, héroes anónimos!

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