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Undiano, centro de las críticas del Real Madrid

El verdadero Clásico: las quejas

Undiano, centro de las críticas del Real Madrid

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La columna de @toquero_theboss | Sí, la polémica es una de las salsas del fútbol, pero no olvidemos que un frankfurt con demasiado kétchup no es comestible...

Barça – Madrid. Madrid – Barça. El Clásico, dicen. No dudo que se trata de un gran partido entre dos de los mejores equipos del mundo, pero lo que verdaderamente se está convirtiendo en un clásico es el coñazo que dan ambos equipos con los árbitros. “Penalti de Mascherano a Cristiano Ronaldo”, “Penalti de Pepe a Cesc Fábregas”, “Roja a Coentrao por fumar en el banquillo”… y así durante todo el partido y el post-partido (que calculo que va a durar hasta marzo, aproximadamente). Y es que quejarse de los árbitros es algo que hacemos todos (algún francés sigue creyendo que Materazzi golpeó con el pecho a la cabeza de Zinedine Zidane), pero que lo hagan estos dos equipos justamente tiene tela. Analicémoslo.

Es una evidencia histórica que Barça y Madrid han sido los equipos más favorecidos por el estamento arbitral. Pitar un penalti en el Bernabéu a favor del Madrid es más fácil que ganar una partida de ‘Apalabrados’ a Belén Estebán, y anular un gol en contra del Barça en el Camp Nou empieza a ser tradición, y si no que se lo pregunten al Sevilla. Justamente por este motivo, culés y merengues deberían tener un poco de delicadeza y empatía con el resto de equipos y no saltar a la yugular de los árbitros cada vez que no les va todo de cara (oh divina casualidad, cuando pierden). Es como si un señor feudal se quejara de que un día no ha merendado mientras la plebe muere de hambre por su culpa. Esperpéntico. Dantesco. Estremecedor.

Pero la culpa no es de los jugadores, aunque ayudan todo lo que pueden (Inciso: me quito el sombrero ante el gesto de Ander Herrera tras el partido contra el Getafe). La culpa radica, como casi siempre, en las hordas de pseudoperiodistas de bufanda que se empeñan en dejar el fútbol en un segundo plano en favor de su fanatismo y sus colores. No hace falta que diga nombres, pero todo el mundo sabe que cada día son más y gritan más fuerte. Son los zombis del deporte, con sus argumentos de guardería pretenden comer el cerebro a los lectores, espectadores y oyentes para que se olviden de una de las máximas del fútbol: lo que importan son los goles, no los colores. Y es que esta gente sería capaz de decir que Gollum no tocó a Frodo en la escena final del Señor de los Anillos si uno llevara la camiseta del Barça y el otro la del Madrid. Ha llegado un punto que preferiría escuchar un discurso de tres horas en inglés de Ana Botella que ciertas tertulias futbolísticas, y esto es muy triste.

Así que desde estas líneas hago un llamamiento a la cordura respecto a las quejas arbitrales; sí, la polémica es una de las salsas del fútbol, pero no olvidemos que un frankfurt con demasiado kétchup no es comestible. Aprendamos de los errores Blatter: es mejor quedarse callado y parecer idiota que abrir la boca y confirmarlo. Así que amigos del Barça, Madrid, Athletic, Betis, Ponferradina, New Team o Muppet… no dejemos que la queja se convierta en un Clásico.

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