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Encontrar la ubicación de la pieza del catalán es la clave para que el técnico pueda completar con garantías de éxito su particular puzzle del Barcelona

Edu Polo
 Goal
Síguelo en
 
Periodista, FC Barcelona, Cadena SER

Para cualquier entrenador del mundo, disponer en una misma plantilla de Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Cesc Fàbregas es un sueño irrealizable. Y para el Tata Martino, en cambio, ese lujo se puede acabar convirtiendo en un problema si no lo sabe gestionar correctamente. El técnico argentino sabe que los tres tienen que jugar, pero también sabe que en principio sólo tiene sitio para dos de ellos en el once inicial.

Encontrar la ubicación de la pieza de Cesc Fàbregas es la clave para que Martino pueda completar con garantías de éxito su particular puzzle azulgrana. En los primeros compases de la temporada, el técnico distribuyó los minutos de los tres centrocampistas de forma matemática y equitativa, hasta que la lesión de Messi permitió la convivencia de todos ellos en el once inicial. Y el día que se tuvo que mojar, frente al Real Madrid, sacrificó a Pedrito y Alexis para adelantar la posición de Cesc y no tener que dejar a ninguno en el banquillo.

Ahora llegan los partidos clave de la temporada y de nuevo Martino tiene un dilema en el centro del campo. En principio dispone de tres piezas de lujo, pero en el puzzle sólo caben dos. Xavi es insustituible y sin él el Barça no juega a lo mismo, Iniesta demostró en Sevilla una vez más que es junto a Messi el más desequilibrantey debe jugar siempre y Cesc es el que mejor interpreta de los tres el fútbol que propone Martino y el jugador clave para la movilidad de Leo Messi. En algún momento de la temporada, los tres se han molestado por ser suplentes o por ser sustituidos, por lo que el técnico sabe que está ante una gestión de vestuario muy delicada, ya que se trata de tres futbolistas con mucho peso en el vestuario y que no puede cometer ningún error más con ellos.

Intuyo que frente al Manchester City la próxima semana volverán a coincidir los tres en el once inicial. Al tratarse de un partido de ida y fuera de casa, Martino justificará la presencia de los tres para tener más control del partido y volverá a sacrificar a uno de los extremos para situar a Cesc en una posición más adelantada. El problema llegará en el partido de vuelta o en la visita al Santiago Bernabéu, en el que probablemente el Barça se juegue media Liga.

En mi opinión, el triángulo que forman Busquets, Iniesta y Xavi debe ser innegociable en el centro del campo y partiendo de esa base Martino debe encontrar la fórmula para encajar la pieza de Cesc en el puzzle. Guardiola tuvo el mismo ‘problema’ y retocó el dibujo para hacerlo, pasó a jugar con un 3-4-3 para poder encajar a Cesc en el engranaje. Veremos si el Tata es capaz de inventar su propia fórmula, si logra completar el puzzle con las tres piezas bien colocadas, estoy seguro que el Barça estará mucho más cerca de los títulos.

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