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El Balón de Oro debe recuperar el prestigio de antaño y no convertirse en una guerra de forofos

Edu Polo
 Goal
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Periodista, FC Barcelona, Cadena SER

Hoy es obligatorio hablar del Balón de Oro, que tras la Gala de ayer me deja varias reflexiones. La primera de todas es que el premio a Cristiano es merecido y por lo tanto no tiene sentido entrar en guerras absurdas, en acusaciones de tongo o convertir el galardón en otra batalla Barça-Madrid. Ganó el que más votos obtuvo y punto, no hay que darle más vueltas. Igual que habría sido merecido si el ganador hubiera sido Leo Messi o Frank Ribéry, ya que los tres habían hecho méritos y la prueba de ello que el resultado de la votación es el más ajustado de los últimos años con diferencia.

Dicho esto, es llamativo que el peor Leo Messi se haya quedado tan cerca del mejor Cristiano Ronaldo. Mientras el portugués ha batido todos sus registros a nivel individual, el argentino ha encadenado un sinfín de lesiones musculares y desde abril no ha tenido continuidad, por lo que sus números son los peores de las últimas temporadas. Y aun así han obtenido prácticamente el mismo número de votos, lo que demuestra que Cristiano ha sido el mejor del año, pero Messi sigue siendo el mejor del mundo y si no se lesiona habría sumado su quinto Balón de Oro. ‘Chapeau’ por cierto para el argentino, que sabiendo que no ganaría viajó a Zurich, aplaudió al ganador y demostró saber perder con sus elegantes declaraciones tras la Gala.

Nos quedaremos siempre con la duda de saber cuál habría sido el resultado de las votaciones sin la polémica ampliación en noviembre, que con Messi lesionado y Cristiano en su mejor momento tras la repesca mundialista, favoreció seguro al portugués. Pero insisto en que lo más coherente es aceptar el resultado y no desprestigiar el trofeo. Es tan ridículo que los que menospreciaban el Balón de Oro cuando lo ganaba el argentino lo eleven ahora a la máxima categoría, como que los que vibraban con los cuatro galardones de Leo hablen ahora de chapuza y de trofeo devaluado.

De todas maneras, el señor Blatter y la FIFA deberían mimar y cuidar más un premio al que nos estamos cargando entre todos, pero empezando por ellos mismos. El Balón de Oro debe recuperar el prestigio de antaño y no convertirse en una guerra de forofos. Y lo primero que deben hacer la FIFA y France Football es aclararse con el criterio para elegir al ganador, ya que no puede ser que Ribéry, Xavi o Iniesta se hayan quedado sin él tras ganarlo todo y en cambio en casa de Fabio Cannavaro haya un Balón de Oro. Es tan poco coherente como el discurso de algunos compañeros míos de Madrid, que hace tres años decían textualmente que “desde que se lo regalaron a Owen en 2001, es el primer Balón de Oro que no gana ni Liga ni Champions ni título alguno con su país”. Messi aquel año ganó la Copa del Rey, un título más que Cristiano en 2013, pero yo no pienso entrar en su juego.

Lo que sí que merece darle mil y una vueltas es el once ideal del año anunciado ayer. No tiene sentido este año haya más futbolistas del Barça que del Bayern de Munich o que no haya ningún representante del Borussia de Dortmund, ya que futbolistas como Reus, Gundogan, Gotze o Lewansowski hicieron una temporada de ensueño. Y una vez más, es escandalosa la ausencia de Sergio Busquets, el mejor jugador del mundo en su posición con diferencia. Confío que algún día el fútbol sea justo con el de Badia.


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