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Edu Polo, columnista de Goal, analiza la situación que atraviesa el Barça y el pedido de los contratos del brasileño por parte de Audiencia Nacional. ¿Por el galés nadie pregunta?

Edu Polo
 Goal.com
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Periodista, FC Barcelona, Cadena SER

Las dudas sobre el coste del fichaje de Neymar ya han llegado incluso a la Audiencia Nacional y está en manos del juez Pablo Ruz, el mismo que instruye el caso Bárcenas. A raíz de la querella presentada por un socio del Barcelona, la Fiscalía de la Audiencia le ha pedido al juez que solicite al Barça los contratos de Neymar y la memoria económica del club de las últimas tres temporadas, para conocer exactamente las cifras del traspaso y si toda la operación se ha desarrollado dentro de los términos legales.  

Obviamente soy el primero que pide transparencia al Barça y al resto de clubs de fútbol, pero me parece sorprendente que el juez Ruz, ocupado en estos momentos en asuntos mucho más graves e importantes como el caso Bárcenas y la contabilidad ‘B’ del Partido Popular, vaya a dedicar parte de su tiempo a investigar el fichaje de Neymar. Es poco habitual que un club grande revele las cifras económicas de una operación como lo ha hecho el Barça con la del brasileño, de la que ha dado más detalles de lo usual. Y por ello me llama la atención la insistencia de mis colegas madrileños en preguntar cuánto ha costado Neymar, mientras que en cambio no parecen en absoluto preocupados en saber el coste real de Gareth Bale, del que el Real Madrid no ha dado ninguna cifra. ¿Alguien sabe realmente cuánto ha costado el galés?  

En el caso de Neymar, lo único que no ha querido confirmar públicamente el Barça es que la empresa N&N, que ha cobrado 40 de los 57,1 millones, es la sociedad del futbolista y su padre. Reconocer ese pago como prima de fichaje sería admitir un sobresueldo a Neymar que le situaría probablemente como el mejor pagado de la plantilla, un agravio comparativo con el resto de sus compañeros, en especial con Messi, y por lo tanto un problema para Rosell. Pero de ahí a hablar de “apropiación indebida” o mandar el asunto a la Audiencia Nacional, me   parece que hay un largo camino.  


Josep Maria Bartomeu, vicepresidente del Barça, explicó que el Barça había pagado 57,1 millones por el fichaje, a repartir entre la empresa N&N y los poseedores de los derechos del futbolista, el Santos (65%), la empresa DIS (40%) y un grupo de empresarios (5%), además de la disputa de dos partidos amistosos, uno en Barcelona y otro en Brasil. Poco después supimos que 40 millones fueron para N&N y 17,1 para repartir entre las otras tres sociedades. Y en una rueda de prensa posterior, el propio Bartomeu confirmó el pago de otros 7,9 millones al Santos a cambio de la opción preferencial de tres de sus promesas, operación también ligada al fichaje de Neymar. Incluso los diez millones de los 40 de N&N se pagaron por adelantado en 2011 y aparecen en la memoria económica del club. Pocas veces tenemos tantos detalles de una gran operación en el mundo del fútbol. 

Como decía antes, ya me gustaría tener todo este tipo de detalles del fichaje de Gareth Bale. El Madrid no ha dado ninguna cifra, amparado en la misma confidencialidad que tanto se critica cuando el Barça se escuda en ella. Los medios de la capital hablan de unos 90 millones de euros, mientras que en Londres se cifraba la operación por encima de los 100 millones, más caro por lo tanto que Cristiano Ronaldo. Pero parece que todos los que no duermen   pensando en saber cuánto costó Neymar, viven muy tranquilos sin saber nada concreto del fichaje de Bale, aunque estemos hablando del doble de dinero. Incluso algunos pese a cubrir la información del club blanco, reconocen abiertamente que les da igual, pero en cambio insisten en preguntar por Neymar. Transparencia sí, pero para todos. Y un poco coherencia, que no nos vendría nada mal.

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