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Los mismos 'once cabrones' del Barcelona

Recuperando una memorable frase de John Benjamin Toshack, nuestro columnista describe el espectacular arranque liguero del equipo entrenado por Gerardo Martino

Una de las frases más memorables del mundo del fútbol lleva la firma de John Benjamin Toshack. Tras un mal partido en Vallecas, aseguró que “el lunes tras una derrota pienso en cambiar a diez jugadores, el martes ya sólo a siete u ocho, el jueves a cuatro, el viernes a dos y el sábado ya pienso que van a volver a jugar otra vez los mismo once cabrones de siempre”.

La frase de Toshack se podría aplicar a la situación vivida por el Barcelona este verano. Tras la debacle ante el Bayern de Múnich en las semis de la pasada Champions League, parecía que el Barça iba a sufrir una auténtica revolución este verano. Se hablaba de seis fichajes, de renovar a más de medio equipo y del enésimo fin de ciclo azulgrana, incluso Gerard Piqué instó a la Junta  a tomar decisiones. Pasados los días, la lista de necesidades se fue enfriando, se pasó de seis a cuatro refuerzos, después a dos y al final sólo ha llegado Neymar. Y en el primer once oficial no estuvo el brasileño, así que en el estreno del Tata Martino jugaron “los mismos once cabrones”, que diría Toshack.

Al final resulta que mientras no se vaya Valdés no hay mejor portero que él, ni un central fichable que responda al perfil que busca el Barça, como tampoco hay ningún centrocampista en el mundo que mejore a Busquets, Xavi o Iniesta. Sólo Neymar podía marcar diferencias en la delantera y se le ha fichado. Sacar conclusiones tras la goleada ante el Levante es precipitado, ya que se trata sólo de un partido, pero demuestra que la solución no pasaba por renovar a medio vestuario, sino por recuperar ciertos mecanismos que parecían olvidados.

Tras el debut liguero, varios jugadores admitieron que se habían recuperado ciertas cosas que se habían perdido e incluso Xavi reconoció en TV3 que el año pasado por culpa de la enfermedad de Tito se trabajó menos en ciertos aspectos tácticos. No creo que las palabras de Xavi sean una crítica a Jordi Roura, sino que más bien se trata de una autocrítica dirigida a él y a todos sus compañeros, que fueron los que se relajaron ante la ausencia del jefe. Aunque la autocrítica llegue tarde -era mejor haberlo admitido tras las goleadas del Bayern- asumir el error propio es el primer paso para volver al camino correcto. Xavi, como muchos de sus compañeros,  vivió en el vestuario la famosa autocomplacencia del Barça de Ronaldinho y Deco, por lo que sabe mejor que nadie que aquello no se puede repetir.

El nuevo entrenador azulgrana ha heredado una plantilla de lujo y no ha inventado nada nuevo, simplemente les ha puesto las pilas. “Mi deber es recuperar algunas cosas que los muchachos dejaron de hacer y que ellos mismos saben que dejaron de hacer”, dijo Martino tras el encuentro del domingo. La receta es bien sencilla, recuperar el hambre y la presión. El técnico la tiene clara y parece que los jugadores también. Si  trabajan a tope y presionan como el domingo, no tienen rival, porque siguen siendo los mejores.

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