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El presidente del Barcelona no renovó al francés pese a que se lo prometieron hace meses. Nuestro columnista analiza lo ocurrido en el Camp Nou

Edu Polo
 Goal.com
Síguelo en
 
Periodista, FC Barcelona, Cadena SER

Aunque hoy el protagonista a nivel mundial es Neymar, quiero detenerme en el adiós de Eric Abidal, que ha suscitado mucha polémica por la teórica falta de sensibilidad del FC Barcelona con el francés. Hace unas semanas, el propio Abidal decía que él era el primero que no quería que le renovaran por caridad o sólo por el hecho de haber estado enfermo. Su preferencia era seguir en el Barça, pero siempre que el club creyera en él como futbolista, ya que si no era partidario de buscarse la vida en Francia o en otra Liga.

Para el Barça y para Sandro Rosell, la decisión de no renovar a Abidal ha sido la decisión más complicada de su mandato. El club no ha sabido o no ha querido explicar los motivos reales de la decisión y eso ha enrarecido aún más el ambiente en la despedida de un jugador convertido en símbolo del barcelonismo. El gran error del Barça ha sido no gestionar bien la salida de Abidal y no convencer a los aficionados con una explicación coherente del porqué de esta medida. Y seguramente el gran acierto del Barça haya sido no explicar el motivo real por el cual no renuevan a Abidal.

Me explico. El jugador francés mantiene que puede seguir jugando al máximo nivel y que su salud no corre ningún peligro si lo hace. El Barça, basándose en los informes médicos que posee, no piensa lo mismo. Pero si lo hace público para justificar el adiós de Abidal, no sólo acaban con su carrera como azulgrana, sino que le cierran las puertas de cualquier club que pueda estar interesado en fichar al francés. De ahí que el Barça prefiera lanzar balones fuera y no explicar la verdad, aunque sea a costa de desgastar la imagen del club, de Rosell y de Zubi, en lugar de perjudicar el futuro futbolístico de Abidal.

El caso de Abidal es uno más en el extraño clima que se vive ahora en torno al Barça. Cualquiera que llegue de otro planeta y haya estado unos meses desconectado de la actualidad deportiva, pensará que la temporada del Barça ha sido nefasta. Críticas a Rosell y a Zubizarreta, dudas sobre la continuidad de Tito, ruedas de prensa de Puyol y Valdés pidiendo disculpas y un ambiente demasiado enrarecido, en parte por culpa de las divisiones y disputas internas tan propias del barcelonismo. Nada hace pensar que el Barça ha sido campeón de Liga, ha sumado 100 puntos y ha marcado 115 goles, además de llegar a las semifinales de la Champions League.

Pese a ello y la llegada de un crack estratosférico como Neymar, se ha disparado el clásico pesimismo en el barcelonismo y hay muchas dudas sobre la próxima temporada. Hace cinco años, en julio de 2009, el Barça se encontraba en una situación mucho peor que la actual. Se había despedido a Rijkaard, Ronaldinho y Deco tras dos años de autocomplacencia en el vestuario, Guardiola era una incógnita tras un solo año de experiencia como técnico en Tercera División y Laporta salvó el cargo de milagro tras una moción de censura en la parecía sentenciado. Y después de todo aquello, el Barça vivió la mejor temporada de su historia y acabó ganando los seis títulos que disputó. No está de más recordarlo ahora, para tranquilizar a los más catastrofistas.

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