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Pese al mayúsculo reto de clasificarse para la final tras el batacazo de Múnich, el curso futbolístico del equipo de Tito Vilanova es ya exitoso

Edu Polo
 Goal.com
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Periodista, FC Barcelona, Cadena SER

Escribo estas líneas sin saber si el Fútbol Club Barcelona obrará el milagro de la remontada y estará en la final de Wembley. Y tampoco haré ningún pronóstico, después del ‘éxito’ de la semana pasada. Pero creo que para juzgar la temporada azulgrana no es necesario esperar a ver si se clasifica o no para la final de la Champions League. La temporada de un equipo que gana la Liga con la superioridad que lo ha hecho y que alcanza, como mínimo, las semifinales de la Champions, ya se puede considerar un éxito. Esta semana en muchas tertulias se ha preguntado incluso si sería un fracaso no estar en Wembley. Me parece que tenemos muy poca memoria y el listón está demasiado alto después de varias temporadas gloriosas.

Hace diez años, el barcelonismo celebraba como un título la chilena de Rivaldo, que le daba al Barça la cuarta plaza en la Liga y le permitía jugar la Champions y no la UEFA, en plena travesía del desierto, seis años sin ganar ningún título. No ganar nada pero entrar en la Champions de milagro era un éxito. ¡Y ahora nos parece un fracaso caer eliminados en semis de Champions con la Liga ganada! O nos hemos vuelto todos locos o demasiado exigentes. Desde entonces, el Barça ha ganado tres Champions, seis Ligas, dos Copas del Rey y dos Mundiales de Clubs, entre otros títulos. Se ha olvidado demasiado rápido de dónde veníamos y ahora pretendemos que el conjunto azulgrana sea campeón de Europa cada año.

Esta semana se ha cumplido un año del adiós de Guardiola y del anuncio de Tito Vilanova como nuevo entrenador. Entonces, con la Liga recién conquistada por el Real Madrid de José Mourinho y la salida de Guardiola, la tendencia parecía invertirse. Los blancos pasaban a ser el gran favorito para revalidar el título y muy pocos apostaban por el éxito de Vilanova en su debut como primer entrenador. Y no sólo va a ganar la Liga, sino que lo habrá hecho de forma aplastante, batiendo todos los registros históricos del campeonato en la primera vuelta. Seguro que la mayoría de barcelonistas habrían firmado entonces estar ahora en la situación actual, pese al batacazo de Múnich.

Hablar de fin de ciclo tras la derrota en el Allianz Arena lo considero ridículo. Conseguirán más audiencia o vender más periódicos entre un público determinado, pero cada vez que recurren al latiguillo del fin de ciclo después de una derrota azulgrana pierden toda la credibilidad. Un ciclo acaba cuando dejas de ganar títulos y hay que reestructurar el equipo. Pero no es el caso. El Barça va a ganar la Liga, como mínimo habrá llegado a semis de Champions, Vilanova continuará en el banquillo y la columna vertebral seguirá formada por jugadores aún jóvenes y encabezados por el mejor del mundo, Leo Messi, que sólo tiene 25 años. Por mucho que les pese, a este Barça le queda ciclo para rato.

Pero hay que ser conscientes que el equipo azulgrana necesita varios retoques para seguir compitiendo y ganando. No se trata ni de una revolución ni de cambiar a medio equipo, pero sí de saber corregir lo que ha fallado esta temporada. Y lo más importante, acertar con los fichajes. El Barça necesita un central y un delantero que lleguen para ser titulares de forma inmediata. Y a la espera de saber si Valdés se marcha ya o el próximo verano, un portero de garantías. Si a eso le sumamos lo que hay en la plantilla y empiezan a tener minutos Deulofeu, Sergi Roberto y Rafinha, el Barça volverá a ser el gran favorito en España y Europa. Sin olvidar que no están obligados a ganar la Champions cada año, pero sí a intentarlo.

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