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Pese a ser elogiado por su amalgama de cualidades ofensivas, la clave del éxito en la Eurocopa 2012 está en su defensa. Suma nueve partidos de fase final sin encajar un sólo tanto

Los primeros días del mes de mayo no fueron nada fáciles para todos los que ya teníamos la mirada puesta en la selección española y en la Eurocopa 2012. La lesión de Carles Puyol, el capitán, icono, líder y carácter del grupo campeón de Europa y del Mundo, quedaba fuera del elenco final por problemas físicos. La duda inundaba a la zaga española, que también estaba en proceso de recambio en su banda izquierda tras la marcha de Capdevilla y que además, iba a perder días después a una alternativa para el carril derecho como Andoni Iraola. Modificaciones que iban a obligar a trastocar la maniobra de una línea que, pese a su papel secundario y oculto entre las maravillas talentosas de los compañeros de ataque, siempre se había mostrado intachable con un funcionamiento a la altura del referente del fútbol actual.

Las decisiones de Del Bosque al efecto, no se hicieron esperar, siendo la supremacía de Iker Casillas absolutamente imperturbable bajo palos. La habitual posición de Sergio Ramos como lateral cuando vestía con la camiseta internacional, se convirtió en pasado y su rol como central ya nadie iba a discutirlo. El primer problema de ese cambio fue su unión a Gerard Piqué, con el que había intercambiado críticas y desaires en los últimos años debido a las tensiones suscitadas en los enfrentamientos Real Madrid-Barcelona. Además, el culé añoraba en esa posición a Puyol, su auténtica brújula y su pilar básico para mantener la compostura en todo momento. Si a ello le añadimos que Jordi Alba apenas había sido internacional en cuatro ocasiones y que aún era un experimento que tenía buenas perspectivas o que incluso en el carril derecho, ante las bajas, se optó por introducir como sustituto a Juanfran apenas meses después de debutar como profesional en esa posición tras años como volante, la situación global de la defensa española era un claro ‘experimento’ justo al llegar a la fase final de la Euro 2012.

Hoy, la realidad marca una pauta bien distinta. España es la selección menos goleada del torneo (solo ha recibido un gol, fue en el debut ante Italia), suma más de 400 minutos sin encajar, acumula nueve eliminatorias consecutivas desde los cuartos de final de la Eurocopa del 2008 ante sin ser batido (Italia, Rusia, Alemania, Portugal, Paraguay, Alemania, Holanda, Francia y Portugal) y tiene la línea defensiva más equilibrada, sólida y contundente del torneo. El mejor del momento bajo palos. Referentes en los carriles. Fuerza y experiencia en los centrales. Cuatro ‘intocables’ en los cinco partidos de la España 2012, un grupo que como dijo el propio Vicente del Bosque tras meterse en la finalísima, “ha creado su base de éxito en la fuerza defensiva".

LA DEFENSA ACUMULA MÁS DE 400 MINUTOS SIN RECIBIR GOL

Iker Casillas, el icono que toda generación quisiera tener: Y no porque sea el mejor portero del planeta, sino porque todo lo que emana es natural, tranquilo, directo y sin arrugas por el pase de un tiempo que ha sido su mejor aval de éxito. Ante Portugal volvió a ser determinante en acciones puntuales y en una tanda de penaltis donde se hizo inmenso ante los rivales, acertando absolutamente todos los lanzamientos y logrando frenar uno de ellos. Un solo gol encajado, el marcado por Antonio Di Natale para Italia en la primera jornada en Gdansk, convierte a España en la selección que menos tantos recibe y a Iker Casillas en el portero menos goleado. Aunque si nos retrotraemos en el tiempo, el capitán no encaja un gol en eliminatoria directa en una gran competición desde el Mundial de 2006, cuando le batió Zidane en el tiempo añadido de los octavos de final. Desde entonces, 900 minutos en duelos de eliminatorias entre Eurocopa 2008 (Italia, Rusia y Alemania), Mundial 2010 (Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda) y Eurocopa 2012 (Francia y Portugal). Nueve partidos y en tres de ellos con prórroga.

Álvaro Arbeloa, el verdadero valor de la practicidad: Hay jugadores que, por una ley no escrita que casi siempre coincide con la ausencia de aureola de crack o de fuerza mediática a su alrededor, son constantemente criticados. Profesionales que siempre cumplen, que son prácticos, que compiten al primer nivel y que reúnen un currículum escandaloso pero que no son defendidos por los aficionados. Ese caso es el del Arbeloa, al que siempre se ha criticado y puesto en duda muy a pesar de convencer como carrilero diestro tanto en la selección como en el Real Madrid. Un crecimiento notable porque en las generaciones que ya vienen de ganar Eurocopa y Mundial, también se hacía hueco aunque como suplente. Esta fase final no ha sido diferente para él y siempre ha sido el más discutido de la línea, teniendo que ser defendido por Vicente del Bosque, que lo tiene como intocable en su esquema. Confianza, seguridad y concentración para dejar todo a un lado y seguir adelante por la senda victoriosa.

NUEVE ELIMINATORIAS CON TRES PRÓRROGAS, SIN ENCAJAR

Sergio Ramos y Piqué, centrales de categoría y carácter: Siempre existió (y seguramente seguirá teniendo fuelle), la supuesta mala relación entre los dos centrales españoles que, además, regeneró sensaciones dubitativas cuando se conoció que tras la lesión de Carles Puyol, estaban sentenciados a entenderse. Pero lejos de ofrecer argumentos a los críticos, su propuesta ha sido extremadamente opuesta y solo apta para los mejores del mundo. Fuerza, contundencia, solidez, físico, plasticidad y hasta talento. Porque los dos zagueros españoles siguen siendo inquebrantables, han logrado sumar un nuevo partido sin conceder goles y además, fueron determinantes en la tanda de penaltis con dos ejecuciones perfectas que valieron el pase a la finalísima. La pareja del torneo y puede que incluso el sevillano, que está en un tono regular inmenso, pueda optar al MVP de esta edición. Con ellos, España suma ya más de 400 minutos sin recibir gol.

Jordi Alba, el carrilero ‘locomotora’ de la Eurocopa: Unas horas antes del duelo de semifinales ante Portugal, el futuro del carrilero zurdo quedaba sentenciado a lo que parecía pronosticado hace tiempo, un regreso al Barcelona. Pero lejos de quedar estigmatizado por la noticia de su fichaje por el cuadro culé donde se crio y de abandonar un Valencia donde se hizo grande, quiso agigantar aún más esa aureola de estrella en ciernes que está destrozando previsiones en esta Eurocopa. Un rayo por su banda izquierda, él generó las mejores ocasiones de España en el tramo final de partido, al que llegó entero, demostrando aún más su estupenda capacidad física y su poder en arrancada pese a un máximo desgaste previo. Es mejor carrilero del torneo y uno de los grandes elementos de la Roja.

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