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Como ocurriera en 2008 frente a Italia, el catalán volvió a lanzar el definitivo penalti y volvió a decidir una eliminatoria

Siempre se ha dicho que segundas partes nunca fueron buenas. Sin embargo, ayer Cesc Fàbregas nos demostró que a veces las reediciones pueden ser igual o incluso mejor de buenas que su versión original.

La historia quiso brindarle al catalán otro momento mágico, otro quinto lanzamiento en una tanda de penaltis. En 2008, Cesc emmudeció a todo un país hablándole al balón antes de superar a Buffon desde los 11 metros y lograr el pase a semifinales de la Euro 2008. Las escenas de ayer se tiñeron de reminiscencias cuando Cesc tomó el balón, lo acomodó en el punto blanco sobre el césped y mientras daba unos pasos atrás, volvía a hablar con el balón.

"Tenemos que volver a hacer historia". Así se sinceró Cesc con su amigo esférico, el amigo de todo un país, que nos permitió seguir soñando en la Euro 2012 y seguir escribiendo la historia de esta generación de futbolistas que parece no tener límite.

El catalán tenía claro que la tanda se decidiría al final. A pesar de que se le adjudicó el segundo lanzamiento, Cesc se guió por su intuición y pidió el quinto, pidió ser quien decantara la balanza al final de la batalla. "Tenía esa intuición. Toni (Grande) me dijo que tirara el segundo y le dije que no. Tenía ese presentimiento. La vida me da otra oportunidad como esta y es increible", comentó al finalizar el encuentro.

Independientemente del debate del falso '9', Cesc se ha convertido ya en uno de los 'delanteros' más importantes de la historia de España. Sin quitar mérito al resto del grupo, sobretodo a Iker Casillas, Cesc es ya el resolutivo perfecto desde los 11 metros, la confirmación de un sueño llevado a la realidad, la posibilidad de que la historia nos depare alguna sorpresa más. Con 25 años, el futuro de Cesc es aún esperanzador, y podríamos asistir a su particular 'No hay dos sin tres', eslogan para la Roja en la Euro 2012.




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