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Arropado por cientos de polacos en las gradas y revolucionando Gniewino, Del Bosque alimenta las esperanzas de Cazorla y Pedro. Ambos se 'colaron' en el once tipo del partidillo.

No hay localidad en todo el planeta que reúna a más estrellas futbolísticas estos días y como auténticos privilegiados por ello se sienten los habitantes de la localidad polaca de Gniewino. Porque cada vez son más en número y en moral, ya que las colas para poder entrar como público a disfrutar del entrenamiento de la Selección Española, ha aumentado sobremanera a medida que pasaban las horas. Esta tarde, a las 19:00 más de 1.500 personas se amontonaban en el pequeño estadio adherido al Hotel Mystral donde se aloja la Roja.

La noticia en torno al equipo de Vicente del Bosque, más allá de la naturalidad y buen ambiente del entrenamiento, fue la posibilidad creciente sobre la titularidad de Santi Cazorla y Pedro. Y es que en el partidillo de práctica, con petos verdes, aparecía un más que posible once inicial con alguna pequeña alteración. Arbeloa-Pedro en laterales, Piqué-Sergio Ramos como centrales, medular con Xavi, Xabi Alonso, Cazorla, Silva e Iniesta, mientras Fernando Torres partía como ‘nueve’.

Cierto es que Pedro jugó demasiado retrasado para lo que de él esperamos, pero la posibilidad de que ese once fuera un mensaje de Vicente del Bosque al grupo, es factible. Cazorla sería la otra opción novedosa, aunque ese medio campo aseguraría a España una enorme fuerza asociativa y dinámica de circulación, algo que quedó retratado.

En el resto del entrenamiento, al que esta vez se unieron desde el inicio los porteros (por la mañana habían entrenado aparte), tranquilidad, gran ambiente y un solo momento de cierta tensión, cuando Piqué recibió un golpe y se retiró del partidillo unos instantes para reintegrarse sin problemas poco después. Todos ellos arropados por un pueblo que coreó y cantó sus goles, los que cada día son un poco más ‘polacos’.

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