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Nuestra columnista analiza las últimas declaraciones realizadas por el seleccionador nacional respecto a la situación del portero y capitán de la Roja

 Susana Guasch
 Goal.com
Síguela en
 
Periodista, presentadora de lasextadeportes y colaboradora de Onda Cero en Al Primer Toque


Casillas es un mito. No me imagino que en Inglaterra cuestionasen a Peter Shilton en esta misma situación”. Vicente Del Bosque olvidó que el legendario portero inglés pasó las de Caín durante su carrera y, por supuesto, fue criticado por la voraz prensa inglesa. Concretamente, pidieron su cabeza tras una horrorosa actuación contra Polonia en Wembley, que dejó a los ingleses fuera del Mundial de Alemania del 74. El hecho es que la longeva carrera de Shilton estuvo llena de altibajos, contrastando sus Copas de Europa en el Nottingham Forest con la inolvidable ‘mano de dios’ de Maradona. Vale, Shilton pasará a la posteridad como también lo hará el portero del Real Madrid, pero Del Bosque ha buscado mal ejemplo para sacar ese colmillo retorcido que esconde detrás de su pose diplomático. Sin embargo, y con total sinceridad, nosotros, los periodistas, preferimos su particular pim, pam, pum contra Mourinho (o el Madrid) que una ristra de tópicos dignos de publicar en un breve de la página 26 del Marca.

La mejor noticia para la prensa y, ¡qué demonios!, para el gran público, es que el fuego cruzado todavía continuará…la pelota está en el tejado de Mourinho, quien, quizás deje enfriar el combate hasta propinar un golpe ¿definitivo? Todavía recuerdo cómo empezó el intercambio de puñetazos en la pasada Eurocopa: España empató en su debut contra Italia y Mourinho, en calidad de comentarista de televisión, soltó que “sin un nueve fijo el equipo podía quedar estéril”. Pasó la goleada a Irlanda (4-0) y después de la victoria agónica contra Croacia Del Bosque encontró el momento de lanzar el recado: “los que dudan no tienen criterios firmes”. Mutis por el foro en el entorno de Mourinho…hasta que llegó la gala del Balón de Oro.

Mourinho desveló tropelías en la votación al mejor entrenador de la FIFA, justo cuando la selección española se jugaba la vida en su camino mundialista. Desde luego, buscaba el efecto de acción-reacción y lo consiguió, aunque sin mucho ruido en la reacción. Del Bosque, en su ronda habitual de entrevistas, había advertido que pasaría olímpicamente de la pregunta más morbosa del momento, y pudo sortearla una, dos y hasta tres veces; pero ya eran muchas: “las palabras de Mourinho me parecen una cosa de niños”, acabo diciendo. Sin duda, como en cualquier círculo vicioso, el técnico merengue se siente demasiado a gusto porque ha logrado que su colega de banquillo haya bajado al barro. Y eso en un Del Bosque marqués y trufado de distinciones no pega nada; más bien chirría.

Un directivo del ex presidente Ramón Calderón, o sea, contrario a Florentino, me confesó durante el anterior mandato que el resquemor público de Del Bosque contra el Madrid, aún siendo entendible, molestaba en el madridismo. Habrían preferido recordar la imagen del entrenador que había jurado amor eterno por su club sin enfangarse en refriegas públicas. Más que nada, porque a la gente del Madrid no le gusta que se metan con su club. Pero Del Bosque, consciente de la hostilidad social que causan algunas de sus declaraciones, ha aprendido a hablar con retranca; quizás, porque en las altas esferas si no comes te comen y el buenismo que Del Bosque lucía hace años, cuando entrenaba al Madrid, acabó en fatalidad. Mejor un personaje que encaje y golpee; es obvio que en el mundillo del fútbol todos perdieron la inocencia. Casi lo prefiero.

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