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Los equipos teutones siempre se cruzan en el camino europeo de los clubes españoles, que en contadas ocasiones salen bien parados

 Susana Guasch
 Goal.com
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Periodista, presentadora de lasextadeportes y colaboradora de Onda Cero en Al Primer Toque

“Dentro de un tiempo se verá, que de todas formas, esto ha sido un gran éxito”. La frase de Sebastián Losada quedará para siempre en la memoria histórica del Espanyol, mal que nos pese a los pericos. La ciudad de Barcelona había preparado los fastos para recibir al campeón de la UEFA del 88 y el viejo Sarriá se había puesto guapo; no en vano, los chicos de Clemente merecían un gran homenaje. Borussia Moenchengladbach, Vitkovice, Inter, Brujas, el Milan de Arrigo Sacchi, todos fueron desfilando por turnos; sólo quedaba una condición para la orgia total: intentar pasar sin pena ni gloria el trámite de Leverkusen. Pero mejor no mentar el recuerdo; Losada lo sabe bien tras aquel penalti al estilo Sergio Ramos.

El Málaga comprobó en Dortmund las verdades del barquero Lineker (“el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre ganan los alemanes) El sueño se esfumó con el 2-2 porque, a falta de tres minutos, la única perogrullada  es que el Borussia iba a tener otra jugada, por lo civil o lo criminal. Y fue por lo criminal. El entrañable Arsenio Iglesias sabe bien de qué va la película: los viejos fantasmas del Westfalenstadion desnudaron una vez a su inolvidable Superdépor. Entonces, sólo seis minutos separaron al equipo gallego de los cuartos de la UEFA. Alfredo Santaelena había dejado noqueado a un Dortmund que necesitaba un milagro alemán que, por supuesto, sucedió. Y también con dos goles imposibles.

Pero la maldición de los equipos ‘azulones’ todavía guarda más capítulos. El del Getafe fue, sencillamente, terrorífico. Laudrup se ganó en el banquillo la admiración de media Europa: su cinderella había noqueado a clubes con pedigrí como Benfica o Tottenham, pero en otros cuartos de final fatídicos llegó el duelo entre gigantes y liliputienses. Ni más ni menos que el todopoderoso Bayern de Munich asomó la cabeza por el Coliseum y, pecando de soberbia, se vio al borde del abismo a falta de un puñado de minutos para acabar la prórroga. Pero, como siempre, donde el resto del mundo atisba el Apocalipsis, los alemanes despiertan en su particular Elíseo. Primero, cantada descomunal del ‘Pato’ Abbondanzieri e instantes después, la eficacia alemana en la testa de Luca Toni. Otra vez el oficio alemán o, mejor dicho, la costumbre. Quizás tengan razón y las historias molen más con estos desenlaces de infarto. ¡Qué pena que el fútbol español no sepa contarlas así!

Pero el colmo de los duelos malditos se lo lleva el Atléti, quién si no. El folclore español le coloca como el tercer grande, pero no hace muchos años era considerado el segundo por delante del Barça. Una de las razones es haberse peleado con los grandes de Europa, por de pronto, el Bayern. La Copa de Europa del 74 brindó a los colchoneros la oportunidad de dar un paso adelante en el viejo continente. Sin embargo, y echando una mirada por el retrovisor, Heysel nunca debió acoger una final Bayern-Atleti; habría valido cualquier otro equipo menos un alemán, y encima teutón. Luis Aragonés, Abelardo, Heredia, Gárate…España entera sabía la alineación de carrerilla. Lo que nadie podía intuir es que aquella tarde en Bruselas iba empezar la maldición alemana. Beckenbauer y sus secuaces comenzaron una tragedia de la que el fútbol español no puede escapar. De todos modos, pensemos en Losada: la machada del Málaga la han visto desde Liberia hasta la Patagonia. ¡Olé!

Los alemanes… Sin comentarios. El Bayern le saca 20 puntos al Dortmund, menudo panorama para Guardiola, malo tiene mejorar lo de Heynckes si el colorado acaba levantando la orejona. El Borussia timorato ante el Málaga no volverá, ha cumplido. La final sería un premio más gordo; ganarla, la locura. Cualquiera puede salir campeón aunque Madrid y Bayern parezcan partir con cierta ventaja. Mañana viernes, el sorteo. Los madridistas le hacen más ascos al Bayern que el Barça… y al Borussia no le ganaron en la fase de grupos. Marchando el mejor torneo del mundo. ¿Sin Casillas? Esa es otra.

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