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El centrocampista del Real Madrid no desvela su futuro. José Mourinho lo quiere junto a él

 Susana Guasch
 Goal.com
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Periodista, presentadora de lasextadeportes y colaboradora de Onda Cero en Al Primer Toque

En una entrevista en 2004 el brasileño Roberto Carlos no dudó en admitir que su rendimiento -año del galacticidio- había pegado un bajonazo. “Desde el Mundial de Francia apenas he juntado veinte días de vacaciones. Entre Copas del Mundo, Confederaciones y Copa América no he parado; es lógico que me quede sin gasolina”, confesó el magistral lateral izquierdo.

Roberto Carlos siempre fue la ganga comercial por excelencia del Real Madrid: llegó del Inter en 1996 por seiscientos millones de pesetas y se despidió once años después ‘motu proprio’ y sin nadie que le tosiera en la banda. Roberto Carlos sólo hubo y habrá uno para fastidio del club blanco, que todavía sigue haciendo casting para encontrarle digno sucesor. ¿Marcelo? Si no se extravía… Y de lejos, claro.

Gracias a Roberto el fútbol volvió a prestar atención a los laterales, sobre todo, si jugaban al galope de portería a portería. Su condición física de base, como diría Luis Aragonés, tenía proporciones bíblicas; el problema es que tarde o temprano su motor diesel iba a gripar.

José Mourinho se estremece cada vez que el virus FIFA contagia a Xabi Alonso. Con 31 años y sin recambio a la vista, el portugués ha decidido dosificarle para evitar su agotamiento total. Esta semana ha vuelto con la selección y arrastrando molestias; y es que, al igual que Roberto Carlos, la alta competición le está devorando. Protagonista indiscutible de la orgía ganadora de ‘La Roja’ de los últimos tiempos, el donostiarra afronta los partidos decisivos de España con un trasfondo preocupante: su continuidad en Madrid.

La Sexta Deportes adelantó el pasado martes que Florentino Pérez le está preparando una oferta este verano para que colme su apetito en el Bernabéu. Hablaron sin más y el vasco le dijo que “más adelante”. ¿Piensa en aventuras menos exigentes? Puede. Los grandes clubes suelen renovar a sus estrellas temporada y media antes del final de sus contratos y Xabi todavía siga deshojando la margarita. Si el último pétalo es blanco, el Madrid no necesitará inventar un volante nuevo de golpe, pero Xabi tendrá 33 cuando termine su contrato blanco. Es el único jugador al que Florentino mejoró su contrato sin que se lo pidiera… Zidane renunció a un año de contrato en el Madrid; como diría Guardiola, se vació. ¿Cuán lleno se sentirá Xabi?

Mourinho le está dando descanso porque la Liga dejó de ser prioritaria en Navidades; de lo contrario, el problema podría haber tomado tintes dramáticos. ¿Quién puede hacer la faena de Xabi? Sinceramente, nadie tiene talento para plagiarle. Modric es un acompañante más afín al rol de Özil que a observar el fútbol con vista panorámica. Y en el mercado no hay casi piezas para escoger, digo gente que recupere un balón y lo ponga al pie a cuarenta o cincuenta metros de distancia. En la cantera está el gitano José Rodríguez, pura esperanza…

Xabi Alonso llegó al Madrid con el intachable currículum que da una Champions (2005) y en su primera temporada ya se le intuyó imprescindible para hacer de apuntador en ese teatrillo que montó Florentino comprando a Cristiano, Kaká y Benzema. Casi cuatro años después, y mitificando a CR7, por supuesto, Mourinho ha entendido que cualquiera que sea su equipo futuro, deberá tener no a un Xabi Alonso, sino a Xabi Alonso. Y éste lo sabe. Pero también Fernando Redondo, quien, por cierto, adora el fútbol del vasco, se veía imprescindible después de la Novena y se marchó nada más llegar Florentino. Aunque, en ese caso, el club solventó su honda ausencia pertrechando la medular con Makelele en retaguardia y Zidane en vanguardia.

En la última jornada de la Bundesliga resucitó un muerto: Nuri Sahin, todavía propiedad del Madrid. La prensa alemana le vendió al estilo argentino: un JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) que en poco tiempo entraría en el once ideal de la FIFA. Pero el Borussia Dortmund nunca puede compararse al Madrid, aunque gane ligas e incordie en Champions, y Sahin tuvo que volver a su casa lastrado por las lesiones. Ahora se está reencontrando con su primera versión, la que asombró a Mourinho. Es una opción. Si demuestra continuidad, claro. La que le faltó desde que dejó Dortmund y su magia. O sea Jürgen Klopp…

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