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El futbolista galó digirió aparentemente bien su derrota descansando plácidamente en el coche que le llevaba a casa

La ceremonia de los premios 'Balón de Oro', entregados el pasado 13 de enero de 2014 en Suiza, pasarán a la historia como una de las ediciones más mediáticas del galardón, con un desenlace que ha generado incesantes debates y ríos de tintos argumentando o criticando un resultado final que no iba a satisfacer a todos.

Franck Ribéry ocupó el tercer cajón, por detrás de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, vencedor de esta cita de 2013. El futbolista galo acudía con un palmarés inmejorable bajo el brazo: cinco títulos colectivos con el Bayern -Bundesliga, Copa de Alemania, Champions League, Supercopa de Europa y Campeonato de Mundo- que no han servido de aval para optar a lo más alto.

Recientemente, el extremo se quejaba de ello: "Yo lo gané todo con el equipo e individualmente, Ronaldo no ganó nada en 2013". "Es algo que duele en el corazón. No quiero que se me malinterprete, estoy orgulloso de haber estado en el podio, pero hubiera merecido ese título, todos me dicen que yo debía haberlo ganado", expresaba contrariado hace un par de días.

Esta imagen contrastaba con la que ofreció nada más terminar tras la entrega del galardón al portugués. El director deportivo del Bayern, Karl-Heinz Rummenigge, afirmaba a un periodista de As que Ribéry digirió bien su tercer puesto. Es más, Rummenigge ofreció su coche para llevar al galo de Zúrich a Múnich. Un viaje que realizó Ribéry profundamente dormido, como un niño pequeño cansado tras un día agotador y que sueña con más títulos, aunque ello implique de nuevo sortear la cerveza lanzada por Boateng.
 



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