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Dos potencias israelíes y un clásico sueco, enemigos iniciales en primera tarde Europa League para Atlético de Madrid, Athletic Bilbao y Levante. Reto, imponerse a lo desconocido.

 José David López
Análisis | Europa League
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La extinta Copa de la UEFA y su versión revolucionada, la vanguardista Europa League, han logrado un reclamo mediático, deportivo y comercial a la altura de lo que deseaban sus organizadores. Obsesionados con dotar a su competición secundaria de formato adecuado para explotar todas sus propiedades (equidad, competitividad y sentido cosmopolita), buscaron la fórmula ideal, aquella que al menos en los últimos años ha logrado convertirse de nuevo en un torneo de prestigio y salvación para muchos clubes. Algunos siguen usándola como instrumento rotatorio para sus plantillas, mientras otros leen en ella la pauta exacta para una adecuada progresión institucional. Su palmarés muestra a la perfección el impulso global que genera el éxito, pues desde 2003, (año en el que el Oporto levantó el título en Sevilla ante el Celtic de Glasgow), todos aquellos que se auparon a lo más alto, estaban a su vez dando un primer paso decisivo para alcanzar la gran reválida europea en la Champions League. Aquella generación lusa abanderada por José Mourinho, reactivó sus días de gloria convirtiéndose en campeones de Europa doce meses después, reflejando un desarrollo tan épico como acelerado. Clonarlo fue el objetivo de sus sucesores.

Valencia, CSKA Moscú, Sevilla, Zenit o Shakhtar, no repitieron gesta posterior pero sí encontraron el carril perfecto para renacer rumbo a metas superiores. Pero hoy, quien mejor refleja ese proceso evolutivo y creciente elemento de éxito, es el fútbol español. Los equipos españoles han sido quien mejor ha administrado sus fuerzas para ser competitivos en los últimos años y quien mejores argumentos sigue otorgando para acabar siendo el ‘príncipe’ europeo. Tras los últimos éxitos, Atlético de Madrid (como actual campeón), Athletic Bilbao (actual sub-campeón) y Levante (pionero aunque con ilusión intacta), quieren seguir desarrollándose gracias a una Europa League que arranca con rivales superables pero llenos de secretismo.

LA EUROPA LEAGUE, TRAMPOLÍN DE ÉXITO ASEGURADO

Hapoel Tel-Aviv: Como cada ‘Hapoel’, su origen busca rendir honores a la clase obrera, el socialismo y el Histadrut (sindicato de trabajadores israelí que ha sufrido ataques durante toda su historia), honrándole no solo con su nombre sino con su escudo, donde aparecen elementos de trabajo y esperanza. Aunque ninguno de sus semejantes tiene el palmarés ni la afición de los de Tel-Aviv, unos ‘diablos rojos’ que luchan año tras año por ser el mejor equipo de la historia del estado israelí (Maccabi Haifa es su gran competidor aunque Hapoel tiene más títulos) y que hace dos años llegó a la fase de grupos de la Champions League.

Su renovación de plantilla casi es anual y tras errar el pasado curso en sus aspiraciones, han llegado nada menos que nueve caras nuevas. Entre ellas, el singular portero Edel (ex PSG), Djemba-Djemba (ex United), Paintsil (ex Fulham) y dos internacionales israelís, Vermouth (ex Kaiserslautern) y Ben-Haim. El técnico es el joven Nitzan Shirazi, que les llevó a ganar el pasado año la Stade cup (segunda copa en importancia) y a luchar hasta el final por la Ligat HaAl (quedando segundos) y la Toto Cup (primera Copa en importancia donde perdieron en la finalísima). Su aspiración en el grupo europeo es intentar ser fuerza como local y buscar una segunda plaza que le permita seguir creciendo en la competición, donde su record es haber alcanzado los cuartos de final hace justamente una década.

HAPOEL TEL-AVIV: EL 'TRABAJADOR' Y REFERENTE ISRAELÍ

Ironi Kiryat Shmona: Apenas 25.000 habitantes en una ciudad ‘fantasma’ por ser epicentro de los ataques terroristas entre Líbano e Israel, más habituada a las alarmas, guerras, tiroteos y lanzamiento de cohetes, que a disfrutar de cualquier práctica ociosa. En ese terreno absolutamente alejado de la calma, un millonario cuya empresa fabricó con éxito y grandes aciertos de bolsa, chips y gps, se prometió ayudar a los habitantes de Kiryat Shmona. No sólo financió proyectos globales como una cocina para proporcionar 600 comidas al día, una clínica dental, servicios para niños con necesidades especiales y proyectos educativos, sino que se involucró en el equipo de fútbol para hacerlo progresar desde la 4ª división a ganar un ‘doblete’ en apenas seis años. El héroe que reparte sonrisas por la ciudad es Izzy Sheratzky, presidente y auténtico dios, que ha revolucionado el orden establecido en el fútbol nacional con su sorprendente e impactante proyecto.

Su gran receta fue el máximo aprovechamiento de sus ocasiones ofensivas y una defensa sólida, pues no sólo fue el equipo que menos goles encajó en todo el campeonato, sino también curiosamente, el segundo que menos tantos logró marcar. Ese equilibrio le llevó a la súper-élite y al sueño de la Champions League este verano. Fue capaz de ganar al Zilina y al Nefchi, pero en la última ronda para acceder a la fase final, se cruzó un experimentado BATE Borisov que alargó el asalto al primer orden europeo y lo colocó en la Europa League para verse las caras con el Athletic de Bilbao. No hay estrellas (David Solari es su jugador más poderoso en ataque junto al killer local Abuhatzeira, el macedonio Tasevski o el mediocentro-capitán Rochet), no hay internacionales habituales y sí muchas promesas de cantera bien estructuradas en un proyecto evolutivo sin comparación posible en el continente. Un ‘milagro’ en tierra de sombras y sangre.

IRONI SHMONA: LA GRAN SORPRESA Y MILAGRO DE ISRAEL

Helsingborg: Uno de los ‘clásicos’ del decreciente y terciario fútbol sueco, volvió a intentar en vano su asalto a la Champions League después de ser el campeón nacional escandinavo el pasado curso (cayó en la última fase de play-off ante el Celtic de Glasgow). Un club habituado a dejarse ver en competiciones europeas, que deja alguna sorpresa cada cierto tiempo, pero que evidencia graves problemas competitivos ante rivales de primer orden. Los del sur de Suecia serán siempre reconocidos por formar en su cantera y ser el retiro de un mítico como Henrik Larsson, un referente que hoy en día no pueden ver reflejado en su plantilla con alguno de sus jugadores pues la humildad y falta de experiencia internacional, es la dinámica en el rival del Levante.

El veterano carrilero zurdo Edman (ex Tottenham-Wigan), el delantero serbio Durdic y el llegador estadounidense Bedoya, son sus jugadores más salientes, aunque no han logrado aún ofrecer el rendimiento de quienes el pasado año llevaron al equipo a ganar el título sueco (han sufrido varias bajas importantes). Son actualmente quintos en su campeonato (donde ya se llevan disputadas 22 jornadas) y estando lejos del líder, su propósito para este curso no es otro que intentar auparse lo más lejos posible a sus opciones europeas. Su gran déficit está en el pobre bagaje que logra cuando actúa de visitantes, pues sus resultados son mucho más negativos aunque, por otra parte, será la primera vez que visite suelo español.

HELSINGBORG: UN CLÁSICO SUECO 'REBOTADO' DE CHAMPIONS

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