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Los colchoneros demostraron en Bucarest que el triunfo de 2010 no fue fruto de la casualidad y se asientan en el podio del fútbol español junto a Madrid y Barça

La inmensa mayoría de los futboleros de este país, cuando echan la vista hacia atrás en el tiempo, ven cómo los dos gigantes de nuestro fútbol, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona, se han llevado la mayoría de títulos que ha habido en juego. Su superioridad se demuestra con asomarse a sus salas de trofeos, museos enormes que parecen no tener fin, adornados con copas de todos los tamaños, formas y materiales. Nadie duda de que ambos estén uno, quizás dos escalones por encima del resto de los clubes que ocupan el panorama español. Sin embargo, hay que mirar hacia debajo, porque madridistas y culés no habrían llegado a nada si no hubieran tenido adversarios.

Durante mucho tiempo ha existido la duda de qué equipo es el que tendría derecho legítimo a ocupar el tercer escalón en el podio de los mejores de España. Posiblemente ello dependa de la época a la que nos refiramos. Si pensamos en el primer tercio del siglo XX, no cabe duda de que el gran rival de blancos y azulgranas era el Athletic de Bilbao, ganador de una cantidad ingente de Copas del Rey y luchador en las primeras Ligas. Después comienzan a aparecer otros equipos como alternativa a los grandes dominadores.

Salvo dos esporádicas apariciones de los equipos sevillanos, son el Atlético de Madrid y el Valencia los que empiezan a seguir los pasos de los clubes importantes, mientras que el Athletic comienza a quedar al margen. Son en esos años, los sesenta, cuando el Valencia comienza a hacerse también un nombre en Europa, con la conquista de dos Copas de Ferias consecutivas, a la vez que el Atlético de Madrid se estrenaba con la Recopa.

El último cuarto del siglo pasado fue el del resurgimiento de los equipos vascos, lo que sirvió al Athletic para recuperar el prestigio perdido con sus dos ligas seguidas en los años 1983 y 1984. Los colchoneros fueron cediendo ante sus competidores por el tercer puesto en la historia del fútbol español, mientras que el Valencia volvía a levantar un título europeo. El resurgir del Atlético de Madrid vino en los años noventa, con un doblete que dio de nuevo aires de grandeza a los del Calderón, pero ahí se quedó todo. Desde entonces, el equipo che es el que más méritos había logrado para ser considerado el siguiente en la lista de grandes tras Madrid y Barcelona.

Dos Copas del Rey, dos Ligas y una Copa de la UEFA en cinco años hicieron que el Valencia recuperara el tiempo perdido. Además, el club de la capital del Turia se acostumbró a ocupar la parte alta de la tabla y a disputar competiciones europeas, llegando incluso a dos finales de Champions League. También tuvo su momento el Deportivo de la Coruña, club admirado por todos tras ganar dos Copas y una Liga, además de alcanzar las semis de la Champions.

Pero todo empezó a cambiar. La historia se tiñó de rojiblanco cuando Diego Forlán enmudecía Anfield Road y colaba al Atlético de Madrid en su primera final 14 años después. El Atleti empezaba a borrar la palabra ‘Pupas’, que hasta ese momento llevaba tatuado en lo más profundo del alma. El uruguayo ratificó la gloria en Hamburgo con dos goles al Fulham.

Otros dos tantos de otro sudamericano, Radamel Falcao, unidos al de Diego Ribas, han confirmado que Neptuno no está solo, que hay unos jugadores que se han habituado a visitarle. Este Atleti se ha ganado ocupar el tercer escalón del podio español. El Atleti vuelve a ser uno de los grandes.

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