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El campeón europeo celebró el título con su afición, en una jornada de alegría y que inundó Madrid de rojiblancos

El Atlético de Madrid anocheció en Neptuno, poniendo así punto y final a una celebración llena de alegría y emociones. Tras la fiesta en tierras rumanas, el equipo comió en Madrid y por la tarde empezó la ruta de los campeones.

La fiesta empezó a las 17:00 h. Los jugadores recorrieron Madrid en un autobús descapotable, desde el Vicente Calderón hasta la adorada plaza de Neptuno. Antes de ello, parado obligada en la Catedral de La Almudena, donde ofrecieron el título a la patrona de Madrid. Tras esto, segunda parada de rigor en el Ayuntamiento, donde la alcaldesa Ana Botella fue obsequiada con una camiseta rojiblanca y comentó que " La celebración no debe quedar empañada por unos pocos", en referencia a los actos vandálicos de anoche.

El autobús siguió su ruta, y la escolta rojiblanca del vehículo fue en aumento. Miles de atléticos se agruparon cerca del autobús, aclamando a sus ídolos. Falcao fue el futbolista más vitoreado, pero fue sin duda Simeone el protagonista. El Cholo se mostró eufórica presentando el trofeo a sus seguidores, unos seguidores que ya le adoraban como jugador, y que ahora le han convertido en todo un símbolo atlético a ritmo de "Ole ole ole, Cholo Simeone".

El momento álgido de la noche fue la llegada a Neptuno. Sobre las 20:00h, decenas de miles de atléticos vieron su sueño cumplido. Con la animación de Carlos Jean, los jugadores subieron a una plataforma montada para la ocasión. Simeone se mostró de nuevo eufórico con su vuelta a Neptuno. Su ayudante técnico, el "Mono" Burgos, fue también un gran protagonista.

Antonio López, que dejará el club a final de temporada, ejerció de maestro de ceremonia y presentó al público, como hiciera su compatriota Reina con La Roja, a los jugadores que han hecho este sueño posible. Se vitoreó a Falcao y se exigió la convocatoria de Adrián para la Euro 2012. Una vez terminado el show, el capitán ascendió con una plataforma hasta Neptuno, que fue vestido con una bufanda y una bandera atléticas. El dios quedará vestido las próximas horas para recordar que, a día de hoy, Madrid es rojiblanca.

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