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El equipo de Marcelo Bielsa, sobrepasado en todo momento, no cumplió los servicios mínimos ni en terminos futbolísticos ni emocionales

El Athletic de Bilbao no pudo encontrar el camino para alzar su primer título continental en Bucarest. El equipo no se reconoció ni en el espejo de Marcelo Bielsa, ni en el de su propia historia. Sucumbió futbolística y emocionalmente ante un Atlético de Madrid al que fue inferior en todas las facetas del juego.

1. Dudas y miedo provocados por un inicio nervioso


La puesta en escena de ambos equipos, delineó, desde las primeras acciones, cual iba a ser el rumbo de la final. El Atlético, adelantó las líneas y se fue a buscar a su rival con muchos hombres orquestando una presión asfixiante en campo contrario. Fue la tarjeta de visita con la que se encontró el Athletic, que no tuvo madurez emocional ni competitiva para afrontar los acontecimientos. Los nervios atenazaron al conjunto de Bielsa. Estos minutos, tuvieron reminiscencias durante todo el partido.

El inicio fue un mensaje nítido y claro para las tropas de Diego Simeone. Le sirvió para trazar su ruta, reafirmar su plan de juego y para desposeer al Athletic de todas las virtudes que le habían llevado brillantemente hasta la final de Bucarest. Es el de Bielsa un equipo en fase de maduración, que ayer se descascarilló en siete minutos. Las certezas y las convicciones de Manchester o Gelsenkirchen se convirtieron en dudas y temores que lastraron al equipo durante toda la final. El gol de Falcao, fue el mazazo empírico que certificó lo que hasta ese momento, sólo eran sensaciones.

2. Problemas en la salida de balón y pérdidas peligrosas

Seguramente fruto de estos compases iniciales, el Athletic se atoró en la salida de balón. Aquí hay que anotar un tanto a Simeone, que venció a Bielsa. El Atlético enredó al Athletic en el inicio de su propia jugada con una táctica, que no por esperada, dejó de funcionar.

El ‘Cholo’, y sus extensiones en el campo, taparon la derecha, autopista del comienzo para los de Bilbao. Falcao se encargó de encimar constantemente a Javi Martínez, y Arda, generoso, borró a Iraola. El despliegue, se completó con la marca sobre el mediocentro, Iturraspe, completamente desdibujado, y el ahogo al que Mario, descomunal, y Gabi, sometieron a los volantes del Athletic. El objetivo de estos marcajes sobre los futbolistas más dotados para sacar el balón empezaba en Martínez y terminaba en Amorebieta, a quien el Atlético invitó a iniciar siempre que quiso. Como en baloncesto, lo flotaron, forzando al Athletic a convertir el desplazamiento en largo del venezonalo a Llorente, normalmente un recurso, en la única salida del Athletic.

Esta táctica, provocó el principal desajuste futbolístico del partido. La salida limpia, es una de las claves en el juego de Bielsa, que siempre organiza al equipo en torno a la posesión del balón. Las pérdidas en campo contrario, se sucedieron durante toda la primera mitad. Por querer jugar siempre, terminaron muriendo, ya que la desesperación condujo al equipo a hacer una de más. Así fue en el segundo gol. Una pérdida sonrojante de Amorebieta a la salida de un corner desembocó en el segundo gol de Falcao. Antes, Iturraspe, Martínez e Iraola, también habían coqueteado con el desastre.



3. Embudo en el centro del campo y bandas inexistentes

Si el Athetic cayó en la primera trampa que le había puesto el Atlético, también se enredó en la segunda. Simeone, consciente de la versatilidad y capacidad de asociación por dentro de jugadores como Muniain, Herrera o De Marcos, tejió una tela de araña en los interiores, ofreciendo unas bandas que el Athletic no supo aprovechar.

No ha sido una imagen inusual este año en Bilbao ver a Iraola y Aurtenetxe, los dos laterales, desplegados a la vez en la secuencia ofensiva del equipo, pero ayer no se produjo. El capitán cuajó uno de sus peores partidos, apenas dobló a Susaeta y por ahí se agotó una de las fuentes más prolijas de suministro a Llorente durante todo el curso. En la zurda, Aurtenetxe no apareció.

Fruto de esto, el Athletic apenas inquietó a su rival, cómodo en el repliegue, formando con un 4-5-1 cuando de defenderse se trataba. El trabajo colectivo de los madrileños fue superlativo, con Arda y Adrián como dos abnegados currantes más cuando la situación lo requería. Bielsa lo intentó corregir en la segunda mitad, dando entrada a Ibai, el único futbolista con mordiente del equipo, y situando a De Marcos como lateral, que sí profundizó como en el equipo bilbaíno suele ser habitual. Fueron los mejores momentos del equipo, que rondó el gol en tres ocasiones.

4. Todos los duelos individuales perdidos

Si colectivamente, el Athletic sucumbió con claridad, individualmente, todos sus jugadores salen mal parados de la comparación con sus rivales. Nadie se impuso a su par. El ejemplo más fehaciente se dio en las áreas, donde los hombres del Atlético maniataron a sus oponentes.

Es Fernando Llorente el futbolista pivotal del Athletic, el hombre que todo lo toca, un Zlatan Ibrahimovic a la española capaz de jugar de espaldas como nadie y vertebrar las ocasiones de su equipo. Ayer, Godín y Miranda, sobresalientes, le hicieron parecer un delantero centro vulgar. No rehusaron el duelo nunca, y casi siempre salieron vencedores. No ayudaron los malos servicios de sus compañeros, pero el de Rincón de Soto es un hombre capaz de convertir las piedras en oro. Ayer nada, minimizado por completo por una pareja que ha levantado dudas a lo largo de buena parte del curso.

En el otro área, estuvo el hombre de la final. Radamel Falcao se destapó con una actuación ‘maradoniana’, metió dos goles de bandera, y en todas sus acciones pareció un hombre jugando entre niños. Desdibujó a Amorebieta y aún tuvo tiempo para retratar a Martínez, dos, que se han establecido como una de las parejas más solventes y dominantes de Europa.

5. Sin respuesta emocional

A falta de todo lo demás, al Athletic siempre le ha quedado la raza, el espíritu. Ayer ni eso. Seguramente por lo especial de la situación y lo intempestivo de los acontecimientos, el equipo bilbaíno ni siquiera fue capaz de sustituir con un arreón característico, las carencias futbolísticas que evidenció ante el Atlético. El equipo que se sobrepuso a marcadores adversos en Old Trafford y en dos ocasiones contra el Schalke, no fue capaz de estar a la altura emocional de la final.
Final
Sevilla FC Sevilla
v
SL Benfica Benfica
#B1with_Sevilla
#B1with_Benfica

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