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La Eurocopa de Inglaterra ´96, fue la mejor actuación de los checos. Su recorrido hasta la final, estuvo repleto de buenas actuaciones como esta victoria ante Italia

Tal día como hoy, hace dieciséis años, la República Checa cosechaba una de las mas importantes victorias de su historia. La lograda ante Italia en la Eurocopa de Inglaterra´96. Los checos consiguieron vencer a la potente selección italiana por 2-1, un resultado que a posteriori, dejaría al equipo transalpino fuera del torneo y permitiría a los por entonces, Nedved, Kouba y Poborsky, llegar a los cuartos de final. Pero su andadura en la Eurocopa no finalizaría ahí, la República Checa llegaría hasta la final y la perderían ante Alemania con un gol de Oro de Oliver Bierhoff.

En gran medida, la República Checa realizó tan buenas actuaciones debido a la confianza adquirida tras el partido ante Italia. Un partido en el que si perdían, tendrían que hacer las maletas. Echemos un vistazo al pasado y recordemos como fue aquel partido.

Los checos no habían mostrado ser ni mucho menos una amenaza en su primer partido de grupo y fruto de ello, Italia eligió dar la oportunidad a jugadores como Fabrizio Ravanelli, Enrico Chiesa y Dino Baggio. Los dos goles checos se produjeron cuando Italia estaba dominando. Tras haber salvado Petr Kouba un disparo de Chiesa en los primeros minutos, el centro raso de Karel Poborsky desde la banda derecha permitió a Pavel Nedved hacer su primer gol como internacional. El empate partió de una escapada a la clásica escuela italiana. Chiesa recogió un pase entre líneas de Diego Fuser y serenamente envió un tiro raso que se fue al fondo de las mallas cuando se cumplía el 18'.

Pero el encuentro y todo el concurso italiano en el torneo se vieron trastocados por la innecesaria zancadilla de Luigi Apolloni a Pavel Kuka, que le supuso su segunda tarjeta amarilla. Poco después Radek Bejbl introducía entre los tres palos un centro de Kuka desde la derecha. A Italia se le pusieron las cosas muy cuesta arriba.

Sin embargo, casi consiguió remontar, dominando en la segunda mitad ante un rival con superioridad numérica. Chiesa y Pierluigi Casiraghi obligaron a Kouba a emplearse a fondo. Ángelo Peruzzi tuvo trabajo en el otro extremo del campo, pero Italia desperdigó la mejor ocasión del partido, tras una pared de Gianfranco Zola con Casiraghi, que regateó a un defensa con el pecho para luego disparar alto. Desolado, se dejó caer de espaldas mientras Zola se arrodillaba desesperado. Italia lo había intentado hasta el último instante: era el tercer y último minuto del tiempo añadido. La República Checa se había alzado con la victoria y dejaba hundida a Italia.

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