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El ex seleccionador español recuerda en estos días su experiencia al frente de la selección que conquistó la Eurocopa en 2008

Luis Aragonés ha desvelado en una entrevista a Marca, algunos de los detalles que llevaron a la selección que él dirigía a conquistar la Eurocopa de 2008. El 'sabio de Hortaleza' ha descrito un amplio trabajo psicológico para concienciar a los jugadores de su capacidad para ganar el trofeo. "Teníamos que desterrar los traumas de los octavos, de los cuartos, de los 40 años sin ganar". Aún así, Aragonés reconoce que no fue tan difícil, gracias a la ayuda de los capitanes y a que ellos ya estaban convencidos. "Lo que más nos costó fue borrar la presión que teníamos detrás, de toda la prensa y de todo el país por no haber conseguido nunca nada".

A través de numerosas reuniones, tanto colectivas como individuales, el equipo "apartó la presión y fortaleció el autoestima". Pronto Luis Aragonés percibió que el trabajo podía tener sus frutos. "Estaba convencido de que podíamos ser campeones, sobre todo, porque seguía pensando que hubiéramos llegado muy lejos en el Mundial de no haber sido por lo de Francia". El ex seleccionador definió la experiencia de 2006 como un mazazo que el equipo tuvo que superar, hasta que "los jugadores comenzaron a creer" en Austria.

Aragonés descarta ser el padre de la selección y otorga todo el mérito a los jugadores. "Si acaso soy el padre de la idea pero los padres de La Roja son los jugadores, que son los que juegan y los que tenían esas cualidades técnicas para jugar así". A pesar de ello, Luis reconoce su malestar por las críticas recibidas cuando comenzó a convocar a algunas de las actuales estrellas de la selección. "No podía olvidar los palos cuando me atreví llamar a Iniesta, a Silva, a poner a Xavi...Que si eran muy bajitos, que si así no ibamos a ningún sitio".

El ex seleccionador conformó un grupo que todos definían como extraordinario. Aragonés también reparte el mérito entre los jugadores, a los que alaba por pensar en el colectivo. "Cuando los jugadores piensan en el grupo todo es más llevadero. La convivencia fue extraordinaria porque la gente estaba convencida de lo que hacía y todos aceptaron el rol que tenían". explicó el míster.

Tras una primera fase con pleno de victorias, la Selección se enfrentó a sus miedos en Cuartos de final ante Italia, donde Aragonés admite haber vistos "cierta falta de seguridad", por lo que se aumentó el trabajo psicológico. El técnico cree que resultó clave la seguridad que él aportó para convencer a los chicos de su superioridad sobre el resto. "No tenía dudas. Si un gestor de grupo como es un entrenador no está convencido de una cosa no puede convencer a su audiencia. Eso se nota. El jugador no es tonto". Tras la victoria ante Italia, 'el sabio de Hortaleza' vio a un equipo "mucho más sereno" al haber "roto con la presión y la historia,  y que ya sí se sentía superior y favorito para ganar el campeonato.

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