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El canario iluminó un partido 'invisible' con su raza y su calidad, mientras que los dos mediocampistas de la Premier imprimieron un ritmo de juego muy alto. Aquí otras reflexiones

Mucho venía avisando Vicente Del Bosque del potencial de Bielorrusia, y sin embargo los Hleb y compañçia no duraron ni quince minutos en las manos de la selección española. En parte, y habría que entregarle gran parte del mérito, por el propio Vicente Del Bosque, que supo inculcar en sus jugadores la necesidad de salir a por el partido desde el primer minuto. Iker Casillas batió su propio récord de imbatibilidad, lo que sin duda hubiera sido de lo más noticioso en cualquier otro partido menos plácido que el que tuvo España en Minsk. Pero más allá de estos dos apuntes, la goleada de España a Bielorrusia dejó otras reflexiones:


1. Pedro y la importancia de jugar cada partido como el último


 El jugador blaugrana fue la estrella que iluminó el ‘invisible’ partido en Minsk. Dio la asistencia del primer gol de tacón, y luego marcó los otros tres goles. Puede no ser el mejor jugador del mundo, pero a su técnica y su velocidad le añade unas ganas y un hambre que nunca pasan de moda en el fútbol. Pedro se toma cada partido como si fuera el último, y eso, en determinadas circunstancias, es lo que marca la diferencia. Como lo fue ante Bielorrusia, donde dio además una lección magistral de cómo resolver un mano a mano.


2. Cazorla y Silva le imprimieron un ritmo necesario a España


 Dicen que no hay mal que por bien no venga y, paradójicamente, la falta de centrales y la decisión de proteger a Andrés Iniesta supuso un soplo de aire fresco para la selección española. Vicente Del Bosque situó a Sergio Busquets como central, y formó con una línea de mediocampistas formada por Xabi-Cazorla-Xavi, donde el ahora jugador del Arsenal y David Silva le imprimieron un ritmo muy alto al juego. Justo lo que necesitaba el partido ante una Bielorrusia que se limitó a encerrarse en su propio campo, intentando ahogar todos los espacios entre líneas. Quién sabe si con Busquets de titular, el ritmo hubiera sido un poco más tedioso, y si quizás ahí Del Bosque tiene una clave para afrontar partidos ante rivales tan cerrados como fueron Bielorrusia, pero también Georgia.


3. Jordi Alba y la importancia de los laterales de largo recorrido


 Gran parte del mérito de la victoria de la selección española fue de Jordi Alba y su permanente proyección en ataque ante un rival encerrado en su propio campo. Sin huecos por el centro, era necesario abrir el campo lo más posible, y Jordi Alba supo entender el juego para convertirse en uno de los mejores efectivos en ataque de la selección. Algo por lo que se critica mucho a Alvaro Arbeloa, con su menor aptitud para ello. El lateral blaugrana lo compensó sobradamente, participando de muchas de las jugadas de ataque. No fue ninguna casualidad que marcara uno de los cuatro goles.


4. Albiol no tiene sitio en esta selección española


 Carles Puyol estaba lesionado. Gerard Piqué, también. España jugaba ante Bielorrusia, que no era el rival más peligroso del grupo. Y ni aun así, Raúl Albiol fue titular con la selección española. Para jugar junto a Sergio Ramos, Vicente Del Bosque se decantó por Sergio Busquets, que no es ni central, cuando también había probado con Álvaro Arbeloa. Ya fue muy discutida la convocatoria de Albiol para la Eurocopa, y aunque esta vez parecía más necesaria que nunca su citación, tampoco ha jugado. Un claro síntoma del papel que ocupa en esta selección. Incluso pese a que Vicente Del Bosque tuviera el bonito detalle de hacerle jugar los últimos 20 minutos.


5. FIFA y UEFA deben replantear las fases de clasificación


 Los clubes se quejan de que los calendarios están excesivamente apretados. Los jugadores se quejan del exceso de partidos a los que se les somete. Y sin embargo, tanto FIFA como UEFA mantienen estas fases de clasificación para Mundiales y Eurocopas tan dilatadas y tediosas. Selecciones como Italia, Alemania, España o Inglaterra deben medirse a combinados muy inferiores como Islas Feroe, Georgia, Andorra o Islandia, en lo que no resulta un espectáculo edificante para nadie. Y la mejor muestra, los dos primeros partidos de España ante rivales que se limitan a colgarse de su propio larguero renunciando a jugar al fútbol en el sentido más amplio de la expresión. Es cierto que todas las selecciones se merecen participar, y que en deporte el equipo más pequeño puede dar la sorpresa, pero es una forma de democratizar el fútbol mal entendida, que no hace sino congestionar los calendarios de las ligas de élite. Y el hecho de que el partido no fuera televisado en España es una señal inequívoca de ello. Si las ligas de todos los países están divididas en categorías dependiendo del nivel de los participantes, ¿por qué no es así en las fases de clasificación de las selecciones? ¿O es que es igual de interesante un partido entre España y Francia, que entre España y Georgia?

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