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Sólo cinco de los últimos diecisiete campeones asiáticos han podido romper la hegemonía que marcan históricamente los clubes de Japón y Corea del Sur en la competición

Ulsan Hyundai ha cumplido con los pronósticos y se ha proclamado campeón de la AFC Champions League tras vencer en su estadio por 3-0 al Al Ahli de Arabia Saudí, logrando así este título por primera vez en su historia.

A los 13 minutos de partido Tae-Hwi Kwak ponía por delante a los coreanos. En el 67’ el brasileño Rafinha encarrilaba el duelo y, poco después, en el minuto 76, Seung-Yong Kim dejaba la final vista para sentencia.

Así pues, Ulsan no falló en su condición de favorito y dirigidos por Kim Ho-Gon conquistaron el título asiático. Un equipo puramente coreano, muy físico y agresivo, que trata de asociarse en corto y ganar a partir de dominar la posesión, siendo determinantes las contribuciones de Chi-Gon Kim y Sung-Hwan Choi, sus dos líderes defensivos. Uno de sus jugadores, Lee Keun-ho, fue galardonado con el trofeo MVP al mejor jugador de la final.

Por su parte, los saudíes soñaban con ser el primer equipo del país que levantara el preciado título continental desde 2005, pero se vieron siempre desbordados. Tal es así que la única ocasión de pèligro llegó en los minutos de descuento, cuando Kim Young-Kwang se vio obligado a hacer una extraordinaria parada.

A pesar de este triunfo, queda manifiesta la dificultad que cada año tienen los clubes nipones y coreanos para mantener su hegemonía, debido a que, cada vez más, las jóvenes promesas de estos países explotan antes y emigran a campeonatos occidentales, más competitivos, mermándolos a nivel nacional.

A todo ello hay que sumarle que los clubes de Uzbequistán, Qatar, Arabia Saudí y últimamente incluso China, han logrado máxima repercusión con sus fichajes estelares, lo que sigue sin refrescar a sus selecciones pero sí ha servido para situar en lo más alto a sus clubes.

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