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El futbolista, procedente del Alavés y formado en las inferiores del Athletic de Bilbao, está haciendo la pretemporada a las ordenes de Mauricio Pellegrino

El pasado lunes echó a andar el primer proyecto de Mauricio Pellegrino al frente del Valencia. El conjunto levantino ha elegido Alemania para afrontar la primera parte de la pretemporada. Seis futbolistas del filial acompañan al equipo, entre ellos, Alex Quintanilla, jugador recientemente firmado para el Valencia Mestalla procedente del Alavés. Se trata de un defensa central de 22 años con una proyección interesante.

Formado en las categorías inferiores del Athletic de Bilbao, el pasado verano cambió Lezama por el club vitoriano, donde llegó con la etiqueta de enchufado del entrenador (había sido su técnico en Bilbao) y terminó como una de las mejores noticias de la temporada. Fue clave en su desarrollo el cambio de demarcación, que le vio pasar de mediocentro defensivo a central. El mismo camino que han recorrido recientemente jugadores como Mascherano o Javi Martínez.

ALEX QUINTANILLA | Valencia, Defensa, 22

SUS DIFERENTES CLUBES
Athletic 2000
Alavés 2011
Valencia 2012
Finalización contrato actual 2015

Es Quintanilla un jugador de una fortaleza física notable (183 cm), virtud que le ha hecho destacar en defensa y le puede servir para ocultar sus fallas como pivote en una categoría como Segunda B. Es capaz de abarcar mucho campo jugando como mediocentro, de ser box to box y de ejercer la función de sttoper clásico. Sin embargo, técnicamente es un futbolista limitado, no especialmente rápido en la toma de decisiones y con dificultades para vertebrar el juego desde la posición de cinco.

En el centro de la defensa, Quintanilla se ha destapado como un central solvente con dotes de liderazgo. Infranqueable en el juego aéreo, rápido al cruce, decente en la marca personal y sin problemas para tirar la línea hasta el centro del campo sin sufrir en exceso a la hora de correr hacia atrás.


Aunque ha cumplido con creces en la zaga, todavía le falta aprender el oficio. Su acoplamiento a la defensa fue notable, no obstante, debe mejorar tácticamente e interiorizar algunos movimientos que un central debe hacer por inercia. Como suele ocurrir en estos casos de reconversión demarcacional, Quintanilla todavía no ha llegado al punto en el que un jugador es casi un autómata y aun requiere de pensar algunas tareas rutinarias que el tiempo y los partidos corregirán.

Técnicamente hay un amplio margen de mejora en términos de toque y salida de balón. El vasco está lejos en estos capítulos de los estándares que ahora se busca en un central. Sufre para iniciar el juego porque carece de una técnica aseada. Se le intuye un buen desplazamiento en largo, pero necesita mezclar y ser capaz de dar algo más de salida por otra vía.

Por determinar está si se podrán pulir todos estos detalles y también si Alex Quintanilla podrá desempeñarse también en su posición original, la de pivote. Su futuro en el fútbol profesional, en cualquier caso, se vislumbra más como central. No se trata de un jugador preparado aun para dar el salto a Primera División. Seguramente nunca llegue a ese nivel de hecho. De todas formas, las virtudes exhibidas, añadidas a su corazón de competidor nato, hacen de Quintanilla un futbolista que siempre ha superado los diferentes retos que el deporte le ha puesto. Desde hace apenas quince días, está embarcado en su mayor empresa.

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