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El delantero presentó unos números a la altura de Romario, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho, a los que añadó una regularidad, dentro y fuera del campo, que ellos no ofrecieron.


ANÁLISIS

Llegó para escribir la página más gloriosa que nunca un brasileño copara en el Camp Nou y no ha decepcionado. Neymar fue el jugador brasileño más influyente de la historia del Barcelona con permiso de Dani Alves, que se fue del Camp Nou tras ganar 23 títulos durante los ocho años en los que se hizo suyo el carril derecho del cuadro azulgrana, y pese a la salida un poco desordenada.

Sin embargo, no hay quien le tosa al ex del Santos si hablamos de delanteros brasileños, cuyo denominador común siempre fue un juego desacomplejado que dejó boquiabierto al mundo del fútbol. Neymar, pues, no ha sido menos que Romario, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. De hecho les supera a todos en prácticamente todo, y no es poco.

El '11' del Barcelona superó los 100 goles en el Barcelonal, siendo el tercero en alcanzar esa cifra que antes solo habían logrado Rivaldo y Evaristo de Macedo. El ex de Corinthians y Palmeiras sigue siendo el delantero brasileño con más partidos con el Barcelona con cinco temporadas, que pudieron haber sido menos si Florentino Pérez no se hubiera llevado a Luis Figo aprovechando el vacío de poder que el club, en pleno proceso electoral tras veintidos años de presidencia de Josep Lluís Núñez.

El Barcelona debía elegir renovar a uno de los dos y la afición prefería al capitán Figo, a priori menos díscolo que un Rivaldo que ya había tenido algunos roces con la directiva y el técnico, Louis Van Gaal, a propósito de una renovación prometida que no acababa de firmarse. La falta de liderazgo institucional paralizó la negociación con ambos y Figo, cansado de esperar, firmó un precontrato con el Real Madrid y acabó vestido de blanco. El Barcelona, pues, renovó a lo grande a Rivaldo, al que permitió ampliar su leyenda en azulgrana hasta 2002.

Rivaldo salía poco. No era un gran amante de la noche barcelonesa como Romário y Ronaldinho. Neymar, en cambio, suele celebrar las fiestas con amigos en su propio domicilio y en su cuarta temporada no dio síntomas de agotamiento mental como hicieran los dos antecesores mencionados. Cabe señalar, sin embargo, que pese a que Romário le gustaba salir y detestaba entrenar, no bebía alcohol, como alguno de los participantes en sus salidas nocturnas ha revelado a Goal. Quizá por ello Johan Cruyff tenía un grado de tolerancia para con el brasileño que no ofrecía a otros futbolistas de la plantilla. A fin de cuentas, cuando jugaba, marcaba.

ney brasil

A Ronaldinho, en cambio, sí le pasó factura el seguir viviendo la noche a los 27 años como cuando tenía 23. Es obvio que el cuerpo no se recupera igual y en su quinta y última temporada fue una sombra de lo que había sido en sus tres primeras temporadas en las que no pasaba nada si no acudía a entrenar. El departamento de prensa del club alegaba "gastroenteritis" cada vez que la noche dejaba en fuera de juego a un Ronaldinho con el estómago lleno tras ganarlo todo a nivel de clubes y de selecciones, a nivel colectivo e individual. Acabó marchándose al Milan el mismo verano que llegó Dani Alves.

Un disfraz de camarero permitió a Ronaldo fichar por el Barcelona

El lateral es hoy el sexto jugador con más títulos de la historia del Barcelona, solo superado por los 29 de Andrés Iniesta y Leo Messi, los 25 de Xavi Hernàndez y los 24 de Sergio Busquets y Gerard Piqué. Alves acumula 23 en el período que enlaza entre la era de Ronaldinho y la de Neymar, que en estos momentos ya ha celebrado 8 títulos, incluida la Champions League de 2015, y fue sido tercero en el Balón de Oro de aquel mismo año.

Así, es cierto que los hubo más introvertidos, como Rivaldo, otros tienen un promedio goleador de casi un gol por partido como Ronaldo, otros se hartaron a ganar títulos como Dani Alves, otros devolvieron la sonrisa a un Barcelona comatoso como Ronaldinho, y hasta los hubo más faltos de compromiso con el grupo, como Romario.

Pero Neymar sintetizó lo mejor de todos y cada uno de ellos. Es el que llegó más joven, al margen de Ronaldo, que llegó con un año menos. Claro: lo cierto hoy es que el brasileño decidió ponerle punto final a una historia que sólo lucía dorada.

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