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Los blancos no pierden frente al Barcelona con Zidane de entrenador mientras que el 'factor Ancelotti', al frente del todopoderoso Bayern, son los rivales a evitar por el cuadro...


ANÁLISIS

Si hay alguien que vivirá con ganas el sorteo de cuartos de final de la Champions League, que se celebrará el próximo viernes en Nyon, ese es el Barcelona. Tras la remontada ante el PSG entrará en el bombo que emparejará a los ocho mejores equipos de Europa con la certeza de que es capaz de cualquier cosa. El cuadro azulgrana no teme a nadie en estos momentos aunque resulte obvio pensar que haya equipos a priori más peligrosos que otros. Para el cuadro azulgrana, actualmente el gran favorito al título junto con el Bayern de Múnich según las casas de apuestas, no hay más rival directo que los favoritos al título, entre los que también está el Real Madrid, tercer aspirante utilizando el mismo barómetro.

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De hecho, el del viernes será un sorteo puro, por lo que los azulgrana pueden cruzarse con uno de los dos equipos de la Liga que siguen en la competición, entre ellos un Real Madrid que con Zinedine Zidane al frente todavía no ha mordido el polvo frente a los hombres de Luis Enrique Martínez, cuya última victoria ante el cuadro blanco fue el 0 a 4 en el Santiago Bernabéu de noviembre de 2015 que sentenció a Rafa Benítez. Desde entonces el Real Madrid ha visitado al Barcelona en dos ocasiones y ha sumado una victoria y un empate, sin olvidar que entre ambas fechas celebró la 'undécima'. Como vigente campeón y eterno rival siempre es un equipo a tener muy en cuenta.

Igual que el Bayern, cabría decir. Su victoria en la Champions League se paga 4 a 1, igual que la del Barcelona, así que cabría considerar ese cruce como una final anticipada según las casas de apuestas. Además, la calidad y el gran fondo de armario de la plantilla del campeón alemán permiten a Ancelotti múltiples planteamientos. El italiano, además, conoce bien al Barcelona de su etapa como entrenador del Real Madrid y puede decir que sabe qué es ganar a los barcelonistas.

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Entre ellos hay de todo. Los hay convencidos de que no hay mayor rival que el propio Barcelona y que, por lo tanto, lo mejor es batirse contra los mejores para mantener la guardia bien alta de aquí a final de temporada, como cuando ganó el título en 2015 tras dejar en la cuneta a los campeones de Inglaterra, Francia y Alemania antes de batir al campeón italiano en la final. Otros prefieren dosificar sus esfuerzos y prefieren rivales en principio más asequibles. A estas alturas de competición el tópico futbolero dicta que 'no hay rival fácil' pero es evidente que medirse al Bayern no es lo mismo que hacer lo propio frente al Leicester.