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El técnico sabe que 'la pulga' necesita motivaciones para volver a ser el de antes e inyectar a sus compañeros de esa misma energía

OPINIÓN

Atrás deberán quedar esta temporada aquellos episodios en los que Messi se veía pasean por los terrenos de juego, eso no volverá a suceder, no con Luis Enrique en el banquillo, un entrenador de mano dura, con las ideas claras y con un estilo que se define como 'energizante y motivador'. El problema del Barcelona en su conjunto la campaña pasada fue la admiración de Martino por sus jugadores, quienes se dieron cuenta rápidamente y perdieron hasta cierto punto ese respeto que se le debe a un entrenador.

Lionel Messi al igual que sus compañeros se sintió libre, aunque también Martino y recientemente Alejandro Sabella se equivocaron en sus planteamientos y le pidieron que no corriera, pero aún así al argentino se le vio desganado, sin ánimos, cansado al parecer de lo que le rodeaba y con pesadez. A Messi le hacía falta perder, volver a saborear la amargura de la derrota, esa que le cuesta tanto asimilar, pero que una vez más le ha enseñado que el estado de confort no ayuda a conseguir títulos.

A Leo le ayudará la competencia en la delantera del Barcelona, junto con Neymar y sobre todo con Luis Suárez, un jugador que por su carácter, difícilmente se postrará ante Messi como sí lo hizo Ney. El delantero uruguayo no se caracteriza por ser un jugador que se deje vencer fácilmente, ni tampoco le gusta perder protagonismo, es el mejor 9 del mundo, un goleador potente y no por compartir escenario con Leo dejará de buscar los goles. Pero Luis Enrique tampoco es un hombre que se deje intimidar por la figura de Messi.

El Barcelona quiere recuperarlo todo, se viven momentos de cambios en la plantilla y son profundos. Se han marchado dos capitanes y su ausencia puede pesar mucho, pero también ha llegado sangre nueva que puede aportar al estilo de juego que necesita una urgente renovación. Pero para buscar ganarlo todo, los culés deben recuperar la confianza, porque por delante tendrán a un Real Madrid que tras ganar la Champions League y ayer la Supercopa de Europa, están dispuestos a arrasar con todo.

Messi, como tercer capitán del equipo deberá nuevamente darlo todo, poner el ejemplo a varios de sus compañeros, sobre todo a los nuevos que han llegado y que le admiran como futbolista y como compañero. Luis Enrique es quizás la principal fuente que va a alimentar a Leo para que vuelva a recuperar esa sed de victoria, esa mirada asesina que la temporada pasada fue intermitente. Messi aún tiene vida por delante, a sus 27 años aún tiene mucho que ofrecer y esta nueva temporada se juega mucho, la defensa de su fútbol y sus distinciones individuales.

 

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