thumbnail Hola,

La irregularidad de los porteros del conjunto londinense en los últimos años sitúan al colombiano como la posibilidad de acabar con la inseguridad del puesto

OPINIÓN

El portero. La piedra angular sobre la que se asienta todo sistema defensivo en un equipo de fútbol. Una parcela sobre la que el Arsenal tiene una cuenta pendiente, una especie de maldición que les persigue desde tiempos inmemoriales. Claro, si te apodan como los ‘pistoleros’ parece que a la larga la inercia te haga olvidarte de la base del equipo. Porque delanteros de categoría han pasado grandes como Van Persie, Henry, Bergkamp. Pero porteros…

Sin embargo, creo que no exagero al decir que desde la marcha de David Seaman, los londinenses no han vuelto a tener una figura realmente reconocible bajo los palos. Quizá más por carisma que por cualidades, porque el hombre con el look a lo Pablo Iglesias convivió con grandes actuaciones y errores de cierta envergadura, sobre todo en el tramo final de su carrera.

Pero algo es seguro y es que todo equipo grande debe contar meta de primerísimo nivel. Con dos centrales de entidad también  y de eso también adolecen los de Arsène Wenger, pero ese es otro cantar. Los gunners llevan años sin pelear de verdad por los títulos y parte de culpa de esa sequía está en la portería. El polaco Szczęsny ha dejado patente que no está a la altura de las circunstancias. El portero de un equipo grande no puede tener como mayor característica la irregularidad. El meta compatibiliza grandes paradas con errores más propios de un alevín que de un profesional. Actuaciones del Seaman en declive o de un Jens Lehman también en su recta final

Por ello la llegada de David Ospina podría devolver cierta tranquilidad a esa defensa que hasta la fecha saltaba al campo pensando “a ver qué día tiene este hoy”. Su paso con Colombia en el Mundial de Brasil le ha valido para que en Inglaterra se hayan interesado en convertirle en el remedio a este mal endémico tras ser uno de los porteros más destacados de Brasil 2014.

Ospina, que dio el salto a Europa en 2008 para firmar por el Niza, ha cuajado importantes temporadas en el fútbol francés. Su salto a un equipo de más nivel era algo esperado y que llevaba tiempo sonando como probable. Con tan solo dos años más que Szczęsny (25), demuestra una madurez superior a su nuevo compañero. Transmite una tranquilidad y una seguridad que el actual titular del Arsenal no demuestra. Sin embargo, está por ver su adaptación a Inglaterra. El fútbol inglés vive con un ritmo distinto al galo y el estilo de Wenger necesita de un cancerbero al que no le tiemblen las piernas a la hora de jugar con el balón y eso es algo a lo que Ospina deberá acostumbrarse.

Relacionados