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La espera de cinco años llegó a su fin: el equipo catalán contrató a un defensor, pero la llegada de Mathieu es un indicio de problemas de fondo en el Camp Nou

OPINIÓN

Después de cinco años, el Barcelona fichó un defensor central, pero la incorporación es un indicador de problemas profundos en el Camp Nou. Después de cuatro temporadas intentándolo, el club catalán contrató un defensor central por primera vez luego de la llegada de Dmytro Chygrynskiy desde el Shakhtar Donetsk en 2009.

La llegada de Jérémy Mathieu desde el Valencia por un costo excesivo de 20 millones de euros parece más que una incorporación, una mejora en el promedio de altura (un área en la que el Barcelona tuvo varios problemas en los últimos años) pero en realidad no es nada más que un jugador más. El hecho de que hayan optado por este fichaje, a ese precio, por un jugador de 30 años demuestra un cambio de dirección con respecto a lo que llevó al Barça moderno tan alto.

Johan Cruyff, padre de un proyecto que tuvo más de 40 años de cocción y que tuvo su explosión en la época de Guardiola, ahora critica con ferocidad con el correr de los días. En abril le comentó a un diario croata: “Barcelona es vulnerable por algunas fallas catastróficas de los últimos cuatro o cinco años. No me sorprende que no haya continuidad. No hay un plan. No hay reglas”.

Es poco probable que haya un gran recibimiento para Mathieu en el Camp Nou. Después de la debacle de Neymar, la partida de Sandro Rosell y lo que los hinchas sienten como una rápida erosión de los valores del club, el defensor central Rafael Márquez resumió la opinión general con una frase: “No creo que tenga el perfil para jugar en Barcelona y mucho menos por ese precio”.

La transferencia está rodeada de dudas en varios aspectos. Para empezar, su edad. Es la compra de un defensor de 30 años más cara de la historia, incluso mayor que lo que Real Madrid pagó por Fabio Cannavaro en 2006, y ese año el italiano ganaría el Balón de Oro.

Además, firmó un contrato por cuatro años con opción a un quinto, un poco largo teniendo en cuenta su modesta experiencia en este nivel superior. Y para concluir, su cláusula de rescisión la temporada pasada era de 10 millones de euros antes de renovar en julio. A ese precio y un año más joven, el trato habría sido más beneficioso.

Otro punto en contra es que Mathieu en un principio era lateral izquierdo y sólo en las últimas dos temporadas jugó como central, y seguramente empezará como el cuarto central detrás de Gerard Piqué, Marc Bartra y Javier Mascherano.

LOS FICHAJES DEL BARÇA POST GUARDIOLA

Jugador
Jordi Alba

Alex Song

Neymar

Alen Halilovic

Ivan Rakitic

Ter Stegen

Claudio Bravo

Luis Suarez

J. Mathieu
Año
2012

2012

2013

2014

2014

2014

2014

2014

2014
Desde
Valencia

Arsenal

Santos

D. Zagreb

Sevilla

Gladbach

R. Sociedad

Liverpool

Valencia
Valor
€14m

€19m

€57m

€2.2m

€19m

€12m

€12m

€88m

€20m

También hay que meter en la ecuación a Luis Suárez. Los 88 millones de euros en un equipo que metió 148 goles en la temporada pasada, puede ser un riesgo evitable, incluso más que el fichaje de Mathieu. El Barça tuvo la oportunidad de probar qué tan serios son los directivos para armar un nuevo equipo. Había muchas opciones. Mateo Musacchio tuvo otra excelente temporada en el Villarreal, tiene 23 años y habría sido más barato. Matija Nastasic puede cumplir con las necesidades pero tiene 21 años y aún le quedan años de crecimiento.

En lo más alto queda Mats Hummels, uno de los mejores defensores del mundo. Teniendo en cuenta lo que el club le dio al Liverpool por Suárez, una oferta tentadora para poner a prueba al Borussia Dortmund podría haber llevado al Barcelona a quedarse con el central alemán. El argumento que se escuchó durante los últimos cinco años de que no había centrales a la altura del Barcelona no podía esgrimirse en este mercado.

Y ahí es donde el futuro de Barcelona y de la encarnación anterior se disuelven en caminos divergentes. En un club que se regía por los principios de La Masía, que desarrollaba sus propios talentos para suplementar a las superestrellas contratadas, ahora se parecen más al modelo del Real Madrid: comprar estrellas mundiales y luego hacerse preguntas.

Suárez no era necesario de la misma forma que James Rodríguez tampoco lo era para Real Madrid. A cada paso, la lógica y la consideración a largo plazo parecen intrascendentes. Luis Enrique debe considerar al verano europeo como un momento de turbulencia necesaria para el cambio.

“Lo haremos a mi manera, no tengo dudas de eso. No voy a hacer lo que otros me digan. Los resultados me dirán si estaba en lo correcto o si estaba equivocado”, sentenció el entrenador. Sin haber cometido errores, este es su equipo. ¿Pero seguirá siendo Barcelona?

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