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La figura del Mundial es el 10 del Real Madrid, algo por lo que luchó superándose en cada momento. Opina Ariel Rodríguez, columnista de Goal Argentina

 Ariel Rodríguez
 Columnista Goal
@arirodriguez71

Año 2000. El portugués Figo, ídolo del Barcelona, empieza la lista de Galácticos. El Real Madrid le firmó un contrato cinco veces más importante. Una verdadera locura. Florentino Pérez buscaba a los mejores para conseguir mayores ingresos. Luego siguieron Zidane, Beckham, Ronaldo... hasta Kroos y James en este 2014.

Sólo en los últimos seis mercados de pases, Real Madrid gastó 714 millones de euros. A razón de casi 120 por temporada. Cifras elocuentes para describir la cantidad de billetes gastados para tener a los más buscados del planeta fútbol. Bale y sus 100 millones, Cristiano 94, James 80, Kaká 65... y Modric e Illarramendi 40 cada uno. Mucha plata. Aunque no es el único club que funciona de este modo.

¿Se imaginan siendo presentados como incorporación del Real Madrid? Llegar a la Casa Blanca, posar ante las 10 Champions y recibir la bienvenida de Cristiano o de Bale. Ni qué hablar del Santiago Bernabeu con 40.000 hinchas merengues gritando tu nombre.

Ahí estaba James Rodríguez, cumpliendo el sueño del pibe. Y vaya si demostró que estaba viviendo una jornada especial. “Podría jugar con el número 100”, “un placer convivir con tantas estrellas”, “voy a aprender mucho”, “todo lo que cuesta, sabe mejor” y “soñé con estar aquí, luché mucho, sufrí mucho...”.

¡Qué declaraciones del colombiano! Emocionantes. Como pensar en su carrera y en los tiempos de Banfield. Lo recuerdo como si fuera hoy. Fue mi vecino y pude descubrirle algunas formas, así que puedo contarles.

Pura humildad, sencillez y respeto, ese chico llamaba la atención a pesar de su juventud. No era un niño más. Se notaba que en su cabeza había un objetivo, pero también una forma de vivir pensando en cumplirlo. Metas grandes, aún a costa de perderse esas cosas de los más jóvenes. Jugaba en Banfield pensando en crecer, siempre sin conformarse y soñando con los mejores escenarios. Porto y Mónaco. La superación constante pero seguir pensando en mejores clubes, ligas y compañeros.

Tuve que pedirle que me tuteara. Y no había forma, siempre me trataba de usted. Él es un señor a pesar de su edad. En su frase “placer convivir con tantas estrellas” les puedo asegurar que el placer será de Cristiano, Bale, Modric y demás. No sé en qué idioma se hablarán entre ellos para admirar al pequeño colombiano que lleva esa histórica camiseta número 10.

No se crean que ese sueño está cumplido. Siempre hay más. A partir de mañana, el profesional que lleva adentro lo llevará a mejorarse y a crecer. A lograr que los demás quieran ser como él. Aunque James siga diciendo que todo es un sueño. Lo es, pero no se da cuenta de que sus compañeros Galácticos aprenderán más a su lado, que él de ellos.

Como en el Mundial. ¿Alguien podía imaginarlo como uno de los mejores futbolistas de la Copa? Seguramente, se preparó y lo soñó como nadie. No se achicó, jugó, peleó y ganó. Lloró cuando su Colombia quedó eliminada. Y el consuelo de David Luiz fue el abrazo y el aplauso de todos. Crack en el momento clave. Golazo ante Uruguay, el más impactante de todos. Su mejor fútbol en el escenario más importante. Jugó, como nunca antes lo había hecho, en una Copa del Mundo. Se superó en el territorio más complicado. Ese es James Rodríguez. Hay más, esto recién empieza. Cristiano, Bale, Modric, Kroos, Xabi Alonso, Sergio Ramos y Casillas se sorprenderán con el 10 del Real Madrid. Su superación no tiene límites. Y el fútbol de sus botines, menos.

Fui y toqué el timbre, mis hijos querían jugar con él. “¡Hola Señora! ¿Está James? Mis hijos quieren patearle...”

“Perdón”, me dijo su mamá, “pero está descansando”, y llegó la interrupción del chico que, en ese entonces, jugaba en la Primera de Banfield: “Ya voy, Señor, que esos chicos tienen mucho para enseñarme...”

Enseñar, aprender, soñar, crecer, jugar, patear, trabajar, descansar. James Rodríguez es el 10 del Madrid. El sueño del pibe. Como si fuera mi sueño o el de todos.

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