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El defensa francés fue traspasado al Barcelona por 20 millones de euros, entrando en la lista de los fichajes más caros en jugadores de su edad

OPINIÓN

El Barcelona finalmente cerró uno de los traspasos que venía buscando desde hace ya algunos años, tiempo en el que no supo negociar con ningún club ni defensas del mercado y cuando le llegó el agua al cuello, no tuvo más que pagar una suma exagerada de dinero por Jérémy Mathieu. Exagerada también la posición del presidente valenciano Amadeo Salvo, pero inteligente porque conociendo la urgencia culé, vendió a su antojo, aunque desde dentro del Club se pensaba que sacar 15 millones por Mathieu era lo lógico.

Pero más allá del aprovechamiento de Salvo y la poca capacidad de negociación, evidente, de Andoni Zubizarreta, la carga más pesada recae sobre el mismo jugador. La memoria no nos puede fallar ahora, recordemos el fichaje de Cesc Fàbregas, fue un culebrón interminable que terminó con un sufrido fichaje y la desaprobación de la afición por no ver a Cesc anotar lo que costó y sin irnos más lejos, Alexis Sánchez también sufrió ese repudio, porque sus goles, para la gente no fueron suficientes por 40 millones de euros que se pagaron al Udinese.

¿Nadie en el mundo del fútbol se ha dado cuenta que los precios tan elevados y exagerados, afectan al espectáculo, al aficionado y al jugador?. Hoy vemos cómo la gente habla de Mathieu como alguien pasado de edad por sus 30 años, cuando la mayoría ni siquiera lo ha visto jugar. La llegada de Mathieu al Barcelona es buena, es un buen fichaje y puede ayudar muchísimo a esta línea defensiva que tanto ha sufrido en los últimos años, el único cuestionamiento es su precio y en eso, el menos culpable es él.  

A Mathieu no se le puede reclamar el precio que le puso el Valencia ni que el Barcelona haya decidido pagarlo, al francés hay que agradecerle sus ganas de venir al Barça, de ponerse la camiseta y de querer defender estos colores. A Mathieu habrá que exigirle que juegue al nivel del Barcelona, pero no se le ha de medir de acuerdo a 20 millones, porque el costo y la realidad no están en equilibrio.

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