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El delantero canterano del Real Madrid ficha por la Vecchia Signora por 20 millones de euros. Con su palmarés, proyección y profesionalidad, otros clubes se hubieran hecho de oro

OPINIÓN

Se venía masticando prácticamente desde la semana después de que el Real Madrid conquistara la Décima Champions League en Lisboa, y al final ha terminado por consumarse la salida de Álvaro Morata con destino a la Juventus de Turín. Se han dilatado las negociaciones, pero al final todos pueden estar contentos con el resultado. El club bianconero tiene ya en sus filas al delantero por el que llevaban apostando toda la temporada pasada. El club madridista, que tiene fe ciega en el jugador, se garantiza una cláusula de recompra para poder repescar al delantero en un futuro próximo. Y el propio Morata logra salir del Real Madrid en busca de minutos y crecimiento profesional, en un club que siempre fue de su gusto y le garantiza una buena nómina.

En cuanto al montante económico, son 20 millones de euros para el Real Madrid, con una cláusula de recompra de 30 millones de euros el primer año, y 35 ‘kilos’ en el segundo. Morata ha roto la puerta, como se le demandaba a todos los canteranos. La puerta, y la banca. Pasando a ser el canterano merengue por el que más dinero se ha ingresado con su traspaso en toda la historia. Y de ahí que a muchos les podrá parecer una cantidad desorbitada, fuera de mercado, e incluso inmerecida por el ‘21’ merengue. Pero es todo lo contrario: 1820sos.

Primero, porque el Real Madrid no quería vender a un jugador en el que tiene puestas muchas esperanzas, y que considera un símbolo de superación, al forjarse desde las categorías inferiores. Ahí ha prevalecido, sobre todo, el deseo del futbolista. Y de hecho, Goal pudo saber que, en un principio, el club blanco manejaba ofertas por Álvaro Morata que rondaban los 30 millones de euros incluso. El precio que pretendían obtener con este traspaso. Aunque, evidentemente, al querer incluir una cláusula de recompra, forzosamente debían reducir sus pretensiones económicas.

Pero es que además, el currículum del propio Morata invita a pensar en que, objetivamente, nunca debería salir del club a precio de saldo. Con 21 años, y una experiencia de dos temporadas en la élite del fútbol español, y más de 50 partidos a sus espaldas, hablar de Morata es hacerlo de un delantero goleador, polivalente, capaz de desenvolverse en varias posiciones del frente de ataque, veloz y hábil fuera del área. Un profesional intachable, responsable y entregado, con notable proyección mediática. Un jugador que puede presumir ya de haber sido máximo goleador en Segunda B (2011), Bota de Oro en el Europeo Sub-19 (2011) y en el Europeo Sub-21 (2013), de ser uno de los máximos anotadores de la historia con las categorías inferiores de la selección española, de haber anotado esta última temporada nueve goles en el primer equipo del Real Madrid (con la competencia de Cristiano Ronaldo, Karim Benzema o Gareth Bale) firmando así uno de los mejores balances goleadores de todas las grandes ligas europeas para los pocos minutos que ha jugado. Y también de un palmarés donde figuran un Europeo Sub-19, otro Europeo Sub-21, una Champions League (habiendo jugado 40 minutos en la final), una Liga y una Copa del Rey, además de un ascenso a Segunda y una Copa de Campeones juvenil en las categorías inferiores del Real Madrid.

Piensen por un momento si un jugador así no vale 20 millones de euros, visto el mercado actual. Sin entrar a valorar siquiera el arraigo y el simbolismo que pueda significar para el club. ¿No serían más costosos entonces los 38 ‘kilos’ por Asier Illarramendi, quizás? ¿Y los 30 millones de euros que pagó el Manchester City por Mario Balotelli, por ejemplo? ¿O las tantas y tantas historias de jugadores con un traspaso récord por un Mundial o una Eurocopa buenos, con apenas cinco partidos, que luego pasan pronto al olvido? La Juventus adquiere en Morata un jugador con una trayectoria ascendente, habiendo consolidado uno a uno todos los pasos en su formación, y con un futuro brillante y esperanzador. Con esas mismas credenciales, clubes como el Oporto, el Benfica, el Sevilla, el Olympique Lyon, el Tottenham o el Santos, entre otros muchos con igual tradición, se hubieran hecho de oro. Y viceversa, seguramente este mismo Madrid en otras épocas también hubiera desembolsado más de 20 millones de euros por un jugador cortado por este mismo patrón.

Hoy sorprende en la capital española este traspaso, pero en el fondo, podría encajar perfectamente en otros lugares del planeta. Siendo así, el caso de Morata marca también un nuevo punto de inflexión para este Real Madrid que ha aprendido a comprar barato, y a hacerse fuerte a su vez con las ventas. Ahí están los casos de Mesut Ozil, Gonzalo Higuaín o José Callejón la temporada pasada. Y ahora también el de Morata. Quienes llamen a la puerta del Real Madrid ya lo saben: Concha Espina no es ningún mercadillo de saldos. La calidad se paga, y Morata tiene a rabiar. Si 20 millones de euros no fueran un precio justo por el canterano blanco, sólo debería ser porque resultan escasos.



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