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El centrocampista del Barcelona cuajó un partido sensacional y mantuvo a raya a Holanda para meterse en la final del Mundial tras una tensa tanda de penaltis

ANÁLISIS

Kris Voakes | Sao Paulo

Lionel Messi y Argentina estarán finalmente en la final de la Copa del Mundo. Sin embargo,  su victoria en semifinales frente a Holanda siempre será recordada como el partido más glorioso de la carrera de Javier Mascherano.

Cuando el penalti de Maxi Rodríguez entró en la portería de Jasper Cillessen para vencer en la tanda por 4-2, todos corrieron hacia el jugador de Newells pero deberían haber corrido hacia Mascherano. Al menos en tres ocasiones salvó a su equipo, siendo una pieza fundamental en la fortaleza defensiva. Todo lo que le había faltado a Brasil frente a Alemania 24 horas antes, él lo puso sobre el terreno de juego de Sao Paulo.

Después del gran ambiente que las dos aficiones habían creado en la previa del partido, los jugadores usaron los 120 minutos de juego para desanimar por completo a sus hinchas. Al contrario de lo que pasó en la semifinal de Alemania, un cabezazo de Garay y una falta de Messi fue lo más parecido a una ocasión que hubo en el primer acto del partido.

Los holandeses salieron dispuestos a esperar atrás y la incapacidad argentina para buscar huecos nos dejaron muy poca fluidez en el juego. En la segunda parte el partido se animó un poco pero los equipos no cambiaron su “modus operandi”. Arjen Robben parecía dispuesto a romper el partido pero tardó demasiado en tener una ocasión y cuando la tuvo la desbarató Mascherano.

Los holandeses tardaron 99 minutos en probar a Sergio Romero pero el disparo de Robben fue directo a las manos del portero del Mónaco. En el descanso de la prórroga, Mascherano, que antes tuvo un duro golpe con Wijnaldun que lo dejó conmocionado, reunió a sus compañeros y dio una charla digna de entrenador.

El partido estuvo destinado a los penaltis gracias a las genialidades defensivas de Mascherano y Vlaar. A priori era un Messi contra Robben pero no fue nada parecido a lo que se podía esperar. El del Barcelona no paró en los 120 minutos de hacer cortes memorables y el holandés fue la sombra de Messi.

El destino fue cruel con Vlaar cuando tomó la responsabilidad de lanzar el primer penalti y lo atrapó Sergio Romero, un golpe del que su equipo nunca se recuperaría. Sneijder también falló y Maxi Rodríguez sentenció el pase.

Lionel Messi acaparará las miradas en la final del próximo domingo pero gracias a Javier Mascherano, el “10” y Argentina disfrutarán de la final ante Alemania en Maracaná.

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