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El delantero argentino puso a su selección en semifinales con un buen gol a Bélgica, justo cuando más resistido era; los grandes partidos, para los grandes futbolistas

Llegó a tiempo Gonzalo Higuaín para cerrar millones de bocas. Al delantero argentino lo habían dado por muerto: se mofaron de él en las redes sociales y hasta en varios medios de comunicación. Pocos se acordaron que las citas decisivas están hechas para los grandes hombres, y el Pipita es uno de ellos. Pocos repararon en su estado físico, mermado desde aquel fatídico remate durante un Nápoles - Inter de final de temporada. Higuaín decidió el encuentro ante Bélgica y le dio a su selección el pase a las semifinales del Mundial.

En Sudáfrica 2010 los goles de Higuaín no tardaron en llegar, pero Argentina se despediría en cuartos de final contra Alemania y el sueño de la albiceleste se esfumaba prematuramente. Esta vez fue al revés. La pólvora del exmadridista estuvo mojada y su rendimiento dejó mucho que desear en la fase de grupos. Sin gol ni movilidad, el actual atacante del Nápoles fue centro de todas las críticas. Se pensó en un reemplazante, pero la plantilla de Alejandro Sabella no lo tiene.

Ya había mostrado Higuaín signos de recuperación frente a Suiza, compromiso en el que fue quien más corrió. Las estadísticas de la FIFA no bastaban. Sabella volvió a confiar en él para el quinto partido. Ese fatídico quinto encuentro que Argentina no superaba desde 1990. Este tenía que ser el juego de Higuaín, no había más tiempo para ajustar la mira. Y así fue. No se lo pensó en la primera que tuvo para dejar parado a Thibaut Courtois y colocar una diana fundamental en el partido y clave para él en el torneo.

El temible goleador que la albiceleste tuvo en las Eliminatorias ha vuelto. Esa es la mejor noticia para los sudamericanos, que sufrirán la baja de Ángel Di María. Sin Sergio Aguero y sin el Fideo para semifinales, Higuaín se erige como el único buen socio que le queda a Lionel Messi. De ellos depende buena parte de la suerte argentina en Brasil. Cuando más se lo necesitaba, Gonzalo dijo presente.

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