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La Selección argentina derrotó 1-0 a Suiza en el alargue con un rendimiento de menor a mayor de sus atacantes. El encuentro de Lavezzi, el reemplazante de Agüero

Tras los entrenamientos previos al partido, Alejandro Sabella se decidió por el Pocho Lavezzi para reemplazar al Kun Agüero y continuó con el mismo esquema de los últimos dos encuentros, el 4-3-3. Sin embargo, la Selección argentina sufrió más de la cuenta ante Suiza por los goles que perdió y necesitó 118 minutos para marcar.   

El rendimiento del jugador de PSG, el reemplazante de Agüero, no fue el mejor. Arrancó por la derecha unos metros más atrás de lo que lo hacía el Kun, para dar una mano en defensa, pero para sorpresa de muchos, eso duró apenas 20 minutos, ya que en ese momento, Sabella decidió pasarlo al sector izquierdo y que Di María ocupe su lugar. Con el nuevo armado, nada mejoró e incluso empeoró. El jugador de Real Madrid sufrió tener que terminar todas las jugadas con el revés cambiado y Lavezzi mostró más ganas que fútbol. Corrió mucho pero no generó ninguna llegada de peligro, no trascendió.

Argentina atacó poco y nada durante ese primer tiempo, apenas se rescata un tiro de esquina que Ezequiel Garay no llegó a conectar. La Selección no supo como romper el cerrojo suizo durante casi 120 minutos, pero en esa primera mitad, ni siquiera pudo generar situaciones claras.

En los segundos 45’, el equipo de Sabella arrancó con otra actitud y su rendimiento fue de menor a mayor. El Pipita Higuaín, de flojo partido una vez más, tuvo dos de cabeza, una que no alcanzó a tocar y otra que sacó muy bien el arquero Benaglio. Messi, que apareció muy rodeado por jugadores suizos que lo siguieron de cerca durante todo el partido, redondeó un buen encuentro y hasta pudo convertir con un remate que sacó bien el arquero suizo. A los 73', Rodrigo Palacio entró por Ezequiel Lavezzi pero tampoco pesó. Se paró como delantero centro, participó poco y no desequilibró. Su mejor intervención fue recuperar la pelota y dársela a Messi en el gol.  

En el alargue, se sintió el cansancio y el ritmo del partido bajó en intensidad. Argentina siguió atacando principalmente por la derecha, con un Di María que no paró de mostrarse como opción. En su mayoría, le salieron mal, pero casi como una paradoja, fue el que le dio el angustioso triunfo a la Selección. Tras una gran jugada de Messi, que picó por el centro de la cancha y lo habilitó, el del Madrid definió cruzado y puso el 1-0 final.

El ataque argentino, tras un mal primer tiempo, mejoró y generó buenas oportunidades, pero falló en la definición. Se topó con una defensa Suiza, que si no es de las más fuertes del Mundial, estuvo colmada de hombres. Sin Agüero, pero con Lavezzi, Sabella volvió apostar al 4-3-3 que, por el momento, parece que no va a cambiar.

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