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El ‘10’ de Brasil vuelve a brillar con dos goles en el triunfo ante Camerún. Es el hombre del Mundial. Lo tiene todo para triunfar. Ya ha justificado las expectativas puestas en él

OPINIÓN

Brasil se medirá en octavos de final a Chile después de quedar primera de su grupo. Tras de sí deja siete puntos de nueve posibles en un grupo ni mucho menos sencillote, pero también la sensación de que son tan tan férreos como poco creativos. Y ante Camerún, al que ganó por un contundente 4-1, hubo momentos del partido donde desprendieron ciertos detalles briosos, incluso plásticamente bellos. Como no había hecho ante México ni Croacia anteriormente. Pero de igual manera, el poso final es de que cualquier selección con empaque puede poner en muchos problemas a esta Brasil pentacampeona, anfitriona y una de las favoritas al título final. El poso final es de que, si no estuviera Neymar tan enchufado como está, Brasil tendría muy poco recorrido.

Es así. Brasil es Neymar. Brasil son diez pintores de brocha gorda escoltando al artista de pincel fino para que pueda acometer su obra maestra. Ante México, no aparecieron los goles (sí el juego) de Neymar, ni tampoco el empujón arbitral, y la canarinha no pudo pasar del empate a cero. Ante Croacia y Camerún sí aparecieron tanto los trencillas como los goles de Neymar, y de ahí los seis puntos que les han metido en los octavos de final. Así de simple. Así de espinoso.

Por Brasil, ojo, que se lo juega todo a una carta. Que no tanto por Neymar, el que se antoja como el indiscutible hombre de este Mundial 2014. Y no tanto porque pudiera ser uno de los mejores jugadores del campeonato, que va para ello, a todas luces. Sino por algo más profundo todavía. Porque tiene a todo un país detrás de él. Porque tiene a toda una institución pentacampeona del mundo a su disposición. Porque tiene a todo un equipo jugando para él. Hace poco me preguntaban que por qué jugador de este Mundial me cambiaría si pudiera. Instintivamente respondí: “Neymar”. Y pasan los días y me certifico cada vez más en que no hay a día de hoy futbolista más emblemático e icónico en este Mundial que el ‘10’ de la canarinha. Lo tiene todo de su parte para ser el gran triunfador.

Sobre todo, porque Neymar está respondiendo a todas esas expectativas que hay puestas en él. Con creces, además. La presión no le pesa en absoluto. Al contrario, sin Lionel Messi a su lado, ha asumido la responsabilidad en Brasil con una naturalidad y una entereza encomiables. Sin Lionel Messi a su lado y el férreo control de una táctica diseñada para el argentino, Neymar ha encontrado libertad táctica y confianza para sacar su mejor fútbol. Y Brasil podrá no ganar su Mundial. Sería lo más lógico, con esa estructura que se antoja escasa para determinadas circunstancias que se le puedan presentar. Pero Neymar ya ha justificado su Mundial, ya ha brillado como se le pedía. Nunca podrán crucificarle. Al revés, visto lo visto, Neymar sólo podrá salir por la puerta grande –con un Mundial y enfilando directamente al Balón de Oro-, o por la de los VIP, pero ya nunca por la puerta de atrás ni por la enfermería.



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