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OPINIÓN - El equipo catalán no debe contratar al mediapunta alemán, especialmente si finalmente llega Rakitic. El antecedente de Cesc, una de las razones

OPINIÓN

Sigue la danza de nombres en el FC Barcelona. Continúan sonando apellidos para reforzar al club catalán, que para la próxima temporada tiraría más de cartera que de cantera. El último que aparece con fuerza en la órbita azulgrana es Marco Reus, el mediapunta alemán del Borussia Dortmund.

Ha caído en desgracia Reus la semana pasada, cuando se lesionara en un amistoso con la selección teutona y se confirmara, horas más tarde, su ausencia en el próximo Mundial de Brasil. Pese a todo, los rumores sobre su posible llegada al Camp Nou son cada vez más. Su fichaje sería un error por parte del Barcelona, cuya plantilla no tiene sitio para un futbolista que estará de baja para los próximos tres meses. Y aunque estuviera en plenitud, encontrarle sitio en el subcampeón liguero sería un verdadero desafío.

Sobre todo cuando al Barça, dueño de uno de los mejores ataques de Europa, arribará más pronto que tarde Ivan Rakitic. Se entiende que el crack croata, ganador de la Europa League con el Sevilla, no aterrizará en la Ciudad Condal para calentar el banquillo, especialmente si Xavi Hernández confirma en el Mundial su bajo momento de forma. En ese sentido, la contratación de Reus se parecería más a un gasto innecesario que a una buena operación de verano. Arriba sobran opciones, sentar a nombres gordos ya ha traído problemas.

El Barça ya sabe lo que es fichar a un crack para el medio del campo y acabar desprendiéndose de él tiempo después. Le está pasando ahora mismo con Cesc Fábregas, por quien luchó varios años hasta repatriarlo. El internacional español volvió al Barcelona procedente del Arsenal siendo un fichaje estrella, pero siempre fue discutido por buena parte de la afición culé. Y además de ser criticado por lo que hizo dentro del campo (algo poco entendible), muchos aseguran que su titularidad generó diferencias en el grupo. Y es que su titularidad acarreó la suplencia de algún peso pesado, lo mismo que sucedería con Reus.

El alemán sería un suplente de lujo en el Camp Nou, donde bien saben tropezar dos veces con la misma piedra.

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