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La desesperación por volver al éxito implicaría un plan de fichajes exagerado, que incluiría demasiadas contrataciones y relegaría a futbolistas surgidos en el club catalán

OPINIÓN
La sequía de títulos del Barcelona (Supercopa de España al margen) podría cobrarse más de una cabeza. Ya rodó la de Martino, que salió del club un año antes de lo previsto después de fracasar en Copa, Champions y Liga. La escasez de campeonatos amenaza con cargarse también a la filosofía de cantera, la misma que le permitió al Barça tocar el cielo con las manos durante todos estos años.

La profunda remodelación prometida por Bartomeu podrìa convertirse en una peligrosa revolución, dañina para los intereses del fútbol base azulgrana. A las salidas de Valdés, Puyol, Pinto y Fábregas (confiando en las fuentes de Piqué) podrían sumarse Xavi, Alves , Pedro, Bojan, Cuenca, Song, Tello o Sánchez. Y todo apunta a que está en la cartera la solución a este éxodo. Nombres y más nombres aparecen en la órbita azulgrana. En realidad, lo imperioso era un portero y un central. Todo lo demás es capricho de alguno, golpe de efecto o venta de humo, como más le guste. Con mucho menos, el Atlético es campeón de Liga y finalista de Champions.

Sin embargo, no son pocos los que hablan de hasta 10 fichajes para el próximo curso. ¿Tanto se necesita? Ya llegó el primero, pero el de Ter Stegen se antojaba impostergable (Masip sube del Barça B). A partir de ahí, se especula con Bravo, Cuadrado, Piszczek, Rakitic, Koke, Reus, Marquinhos, Miranda, Laporte, Llorente, Navas y hasta Higuaín. La semana próxima igual conjeturan conmigo. No todos aterrizarán en el Camp Nou, tampoco ninguno (yo seguro que no). Es claro que la ventana de mercado del Barça estará marcada por el gasto.

La cantera, a un costado. Lo que fue motivo de orgullo en el glorioso ciclo de Guardiola, continuado por Vilanova, parece quedarse al margen. ¿Hay cantera o no quieren que haya? El uso de la cartera, tan criticado al Real Madrid, entraría en escena con fuerza para la temporada 2014-15. Sería la consecuencia menos deseada tras la sequía de títulos. También la menos pensada estando Luis Enrique en el banquillo, conocedor de los más jóvenes del club. La decisión parece tomada de arriba. ¿Irá el asturiano en contra de ese golpe de efecto?

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