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Jugadores como Cesc Fàbregas, Thiago Alcántara o Pedro, desean salir del club, que de momento no está sabiendo construir un proyecto ilusionante

OPINIÓN

El ciclo del Barcelona ha llegado a su fin. Es ya un hecho. Hace tres años llegó a la ciudad condal un chico con toda la ilusión de volver a su casa después de haberla abandonado cuando era un niño. El sueño de aquel niño era regresar por la puerta grande a uno de los mejores equipos del mundo, y ahora quiere salir sin mirar atrás, casi huyendo desesperadamente viendo el panorama. Hablamos de Cesc Fàbregas.

El entrenador del Chelsea, José Mourinho, aseguró que el centrocampista estaba “ansioso por salir del Barcelona y regresar a la Premier”. ¿Cómo puede ser eso posible? ¿Cómo puede ser que alguien que ha sido siempre barcelonista, que luchó muchísimo por regresar a su casa, ahora quiera salir corriendo? Algo se está haciendo mal en el Camp Nou.

No es el primero que cuando llega al primer equipo del Barcelona prefiere marcharse al extranjero y seguir allí con su carrera. Thiago Alcántara estuvo un par de temporadas y al ver que no era titular decidió irse. Posiblemente una de las joyas con un futuro más brillante que han salido de la cantera en los últimos años, y no se supo gestionar.

Sorprende que jugadores como Pedro Rodríguez, que está en Barcelona desde pequeño, ahora se cuestione su continuidad. “Lo que tenga que pasar, pasará”, decía cuando era preguntado por su futuro. Y Xavi Hernández, posiblemente el mejor jugador de la historia de España, ahora tampoco se puede asegurar su continuidad en el club de su vida. ¿Tan mal se están haciendo las cosas para que nadie quiera seguir pase lo que pase? ¿Es que lo jugadores sólo quieren estar cuando se gana, y se bajan del carro cuando se pierde?

Antes, hace más bien poco, todos los jugadores del planeta querían vestir la elástica azulgrana. Sin excepción. Ahora, los que están aquí se quieren ir, y de momento no se ha firmado ninguna gran contratación, sino que se están tanteando a jugadores que el año pasado ni jugaban la Champions League.

El Barcelona necesita empezar a construir un proyecto con el que no sólo se ilusionen los aficionados, sino también los jugadores. Todo futbolista debería ser un privilegiado por jugar en el conjunto catalán, y debería ser el club el que pudiera elegir al jugador que quisiera para jugar en según qué posición. Por el momento, tanto por los fichajes como por las salidas, el proyecto no ilusiona a nadie, y eso ha de cambiar en el menor tiempo posible.

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