thumbnail Hola,

Doce años y diez técnicos después, el italiano se corona como el entrenador con el que el club blanco volvió a reinar en Europa. Desde el conocimiento del fútbol y la naturalidad

El Real Madrid es campeón de Europa. También de Copa del Rey. Un doblete para firmar una temporada de '10'. Tiraron la Liga, perdieron una oportunidad histórica de sumar el triplete, y seguramente con los años se acordarán de esos partidos ante Sevilla, Valencia, Celta o Valladolid. Será un mal recuerdo, pero eso sí, nunca podrá empañar en absoluto una campaña memorable. Y con un protagonista principal: Carlo Ancelotti.

El invento de poner a Sami Khedira como pivote titular resultó nefasto en Lisboa. Rectificó a tiempo, sea como fuere. Pero esta decisión puntual no es ni mucho menos el reflejo de lo que ha sido la temporada. Más bien todo lo contrario. Y es que el técnico de Reggiolo ha dado con la clave para hacer funcionar a este equipo plagado de estrellas. En el último trienio, este Real Madrid aprendió a luchar y a competir. A su manera. Este último año ha aprendido a jugar al fútbol. Y a hacerlo sin estar amordazados de pies, manos y boca. Nunca fue necesario en el deporte rey. Y la llegada de Carletto a Madrid no podía ser más oportuna para refrendarlo. El fondo y las formas le dan la razón.

Los había dentro del club que no estaban para nada seguros de la continuidad de Ancelotti. Durante 93 minutos, seguro que esa sensación se acrecentó... hasta quedar diluida por completo cuando Iker Casillas alzaba la Copa de Europa al cielo de Lisboa. No merecía otra cosa Ancelotti, sino al menos, confianza y respaldo a su trabajo. Había sacado la mejor versión de muchos jugadores, había evolucionado el fútbol del equipo sin perder la furia, y había devuelto todo el señorío perdido en la Casa Blanca. Ahora además es el entrenador del doblete, el entrenador de la Décima. Un entrenador para diez años en el Real Madrid.

Relacionados