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El galés metió al Real Madrid en una final ante el Atlético de la que le había sacado el capitán. Sergio Ramos por su parte fue el salvador e icono de la Décima


1.- Impossible is nothing

“Dicen que el Real Madrid nunca va perdiendo, sino que siempre está a punto de remontar”. Ese eslogan suena en un vídeo promocional del Real Madrid, y esta vez se cumplió a rajatabla. Estaba dominando el partido, sin saber muy bien cómo meterle mano a un férreo Atlético. Pero la fe y el corazón del equipo blanco, personalizados en Sergio Ramos, son infinitos. Su transformación esta temporada ha sido meteórica. El de Camas es el gran icono de la Décima tras sus goles en Múnich y Lisboa.
2.- Gareth Bale es talismán
No estaba cuajando un buen partido, ni mucho menos. Había tenido la final en sus botas hasta en tres clarísimas ocasiones que había marrado. Pero metió la que tenía que meter, la que ponía por delante al Real Madrid en la prórroga. El gol clave para la remontada. El galés es talismán en las finales para el equipo blanco. Lo hizo en Mestalla, y ahora también en Da Luz. Con más de cuarenta acciones de gol en su primera temporada, y dos títulos ganados con sus goles decisivos, el galés se ha convertido por derecho en uno de los fichajes de la temporada.
3.- Iker Casillas no merecía este final
Quedará en anécdota al final, por los tiempos de los tiempos. Pero durante casi una hora, el fallo de Casillas en el gol de Godín era el fallo que evitaba la Décima para darle la Copa de Europa al Atlético. Nada más y nada menos. Una acción que hubiera marcado la carrera de Casillas, inevitablemente. Pero el capitán blanco tiene estrella en las finales hasta cuando no tiene que intervenir él. Le salvó Sergio Ramos. No merecía ese final. Porque hubiera podido ser su último partido de blanco.
4.- Este Ángel Di María puede ser el sostén blanco
Con fama de inestable, de ciclotímico, de inconstante, e incluso de egoísta, Di María se reivindicó con el Real Madrid en esta final, y en esta temporada. Ancelotti supo sacarle el mayor jugo posible desde su posición de interior, y ahí fue donde llevó casi todo el peligro merengue en Da Luz. Donde fue uno de los mejores. Puede que haga honor a su fama en muchos momentos de una temporada cualquiera, pero lo compensa sobradamente con esos otros momentos de genialidad. Si fuera sólo un poco constante, podría ser el sostén blanco en la medular por mucho tiempo.
5.- El Atlético nunca mereció salir goleado
El Real Madrid es el flamante campeón de Europa. Lo venía mereciendo los años atrás, y por fin consiguió la ansiada Décima, de una manera más que lustrosa. Por su fe, pero indudablemente, también porque el Atlético le hizo sudar lo que no está en los escritos. Dignísimo subcampeón, que por momentos tenía la copa entre los dedos. No merecía esa goleada. Cruel final para una temporada histórica.


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