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El '7' del Real Madrid, cada vez en mejor forma de cara al derbi con el Atlético en Lisboa. El partido ante el Espanyol debería enfocarse sólo en su recuperación, no en el galardón

El Real Madrid recibe este sábado al Espanyol para el que será el último partido de la Liga, con nada en juego ya. Tan sólo para que el equipo merengue pueda despedirse de su afición en el Santiago Bernabéu, y como aperitivo para recargar fuerzas a costa de su hinchada y que los jugadores retomen forma y sensaciones antes de la final de la Champions League. Aunque, precisamente en conflicto con ello, hay un jugador que también se está jugando uno de los mayores honores que hay a nivel individual en Europa: la Bota de Oro, y el futbolista no podría ser otro que Cristiano Ronaldo.

A falta de que desde la organización aclaren los criterios de elección del ganador, el luso está ahora mismo empatado con Luis Suárez en el prestigioso galardón al máximo goleador europeo de la temporada. Nadie duda de que al ‘7’ le encantaría poder despedirse de su afición con un nuevo gol que pudiera servir para aventajar al ariete del Liverpool y ser así Bota de Oro en solitario. Nadie. Pero, ¿merecería la pena arriesgar el físico por ello con una final de Champions League en ciernes?

Pues la respuesta es clara: no. Al menos, si el jugador no estuviera al 100%. Reservar a los jugadores por reservarlos es un sinsentido, pues podrían lesionarse igualmente bajando las escaleras de su casa. Pero en el caso del luso, son ya muchas semanas las que lleva arrastrando problemas en su tendón rotuliano y una lesión muscular en los isquiotibiales como para priorizar un galardón individual a toda una final de Champions. El que podría ser seguramente el partido más importante de la última década en el Real Madrid, frente a un galardón de esos que nunca figuran en el palmarés de un club y sólo en el del jugador en cuestión.

El objetivo principal del club y el jugador deberían ser a día de hoy recuperarse plenamente de cara a esa final. Si eso incluye la posibilidad de jugar ante el Espanyol para coger forma con ello, estupendo. Si, además, puede marcar gol para alzarse con la Bota de Oro en solitario, miel sobre hojuelas, pensará el madridismo. Evidentemente. Pero las prioridades nunca deberían mezclarse ni difuminarse ante los intrincados intereses de ambos. Máxime, a dos partidos vista del final del curso, con un título en juego.



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