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El alemán debutará seguro en el Real Madrid ante el Celta de Vigo tras su lesión medio año atrás. Ante el bajón de confianza del vasco, el ‘6’ se perfila para la final de Champions

El Real Madrid juega este domingo ante el Celta de Vigo, y lo hará con el freno de mano echado. Hay opciones matemáticas de conquistar la Liga todavía, y nadie en el club blanco pretende dejarse llevar estas dos últimas jornadas para emponzoñar así en siete días la notable temporada en el campeonato doméstico. Sin embargo, la final de la Champions League del 24 de mayo pesa mucho en el imaginario de la plantilla merengue, y nadie quiere arriesgar efectivos ante la remota opción de que algún jugador se pueda perder el derbi madrileño en Lisboa. De ahí que a Vigo no viajen ni Raphael Varane, ni Pepe, ni Dani Carvajal, ni Ángel Di María, ni Cristiano Ronaldo. Carlo Ancelotti lo ha dicho del ‘7’ blanco, pero parece que puede hacerse extensivo a más de uno de esos jugadores: “Si hubiera una final mañana podríamos arriesgar, pero no es una final”. O lo que es lo mismo, el freno de mano echado.

De ahí que pueda haber minutos para algunos de los menos habituales. Nacho Fernández podría ser titular. Álvaro Morata se perfila también en el once inicial en la delantera. Quizás Álvaro Arbeloa podría regresar directamente de la enfermería para ser titular. Y en el centro del campo, hasta Sami Khedira podría por fin jugar sus primeros minutos oficiales de la temporada tras romperse la rodilla medio año atrás. Una situación la del germano que, de ser Asier Illarramendi, sería para estar con la mosca detrás de la oreja.

El de Mutriku fue uno de los fichajes más ilusionantes del pasado verano. Por sus prestaciones en la Real Sociedad y en la selección española Sub-21, además de por su juventud, se palpaba que el Real Madrid estaba ante el más que probable sucesor de Xabi Alonso en la medular. Sin embargo, Illarra nunca ha terminado de despegar del nido en la presente temporada. Con 24 años, el caso del centrocampista era peculiar, porque no tenía excesiva experiencia en el fútbol de élite, ni tampoco había vivido fuera de su Mutriku natal. Nunca parecieron ser elementos claves en su hipotética adaptación al Real Madrid, sin embargo después de nueve meses, es momento ahora de preguntarse cómo un chico con semejante proyección se ha quedado en apenas un ‘pollo de primavera’, como dijo John Toshack de él en Marca hace escasas fechas.

Dicho antes de partidos como el del Borussia Dortmund y el de Valladolid, por cierto. Los encuentros que han terminado de embarrar la imagen del vasco en la presente campaña, discreta sea como fuere, poniendo de manifiesto la poca confianza que demuestra tener en sí mismo a día de hoy. Carlo Ancelotti dijo de Illarramendi que sería la solución natural a la ausencia de Xabi Alonso en la final de la Champions. Sin embargo, cada vez más se instala la sensación entre el madridismo de que una cita de ese calado no está hecha para un jugador frágil de confianza. Y los entrenadores, en general, no son muy partidarios de hacer ‘inventos’ en finales. Pero tiene toda la pinta de que si Khedira se encuentra bien en estas próximas dos jornadas de Liga puede primar su experiencia y ascendente progresión desde la enfermería, sobre la inconsistencia actual del ‘24’ merengue. En dos semanas se sabrá, pero de ser el propio Illarramendi, la mosca ya rondaría tras la oreja.



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