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Amaños, pactos y primas a terceros son palabras incluidas en el vocabulario de cualquier aficionado a esta altura de la temporada

La temporada de la Liga BBVA llega a sus últimas jornadas con casi todo por decidir. El título sigue en el aire y el descenso sólo está asegurado para el Real Betis, lo que implica que un ramillete importante de equipos decidan su futuro en apenas dos semanas.

El final del curso, además de emociones y calculadoras, trae consigo la eterna cantinela de los amaños y las primas. Habituales dudas que surgen entre los aficionados, quienes ven maletines cruzando el territorio nacional, con supuestos acuerdos apalabrados entre antiguos compañeros o pactos entre equipos a los que les beneficia un determinado resultado.

La historia del fútbol está llena de ejemplos que dan la razón a estos escépticos, como las grabaciones al presidente de la Juventus, en el denominado 'Moggigate' de 2005 y 2006 que se llevó consigo a los propios bianconeros, Lazio y Fiorentina a un repentino descenso merced a los probados fraudes arbitrales, demostrando que los encuentros se pueden firmar antes de disputarlos.

El duelo entre Alemania Federal y Austria correspondiente al Mundial de Espana (1982) sirvió para que todos los organismos deportivos situaran a la misma hora todos los partidos en los que había algo en juego en un torneo, circunstancia que se escapó en aquella Copa del Mundo y que provocó que alemanes y austriacos se sintieran más hermanos que nunca con el empate que mostraba el marcador.

Hoy en día no se puede jugar con esa ventaja gracias al horario unificado, pero no quita para que los caprichos del calendario conviertan a algunos equipos en inesperados jueces, con todo decidido para sus intereses y la posibilidad de cambiar el destino de los equipos con los que juegan. El Levante pasó por esa tesitura en el ocaso de la campaña pasada y el Real Betis está ejerciendo ahora ese papel, un rol siempre propenso a generar desconfianza y suspicacias.

Las apuestas deportivas son otro dulce caramelo sobre el que recaen muchas sombras, como las que generó el duelo entre Racing de Santander y Hércules de 2013 con incesantes movimientos de dinero que despertaron incluso el recelo de las altas esferas de la UEFA, quienes tienen el catalejo situado en España, analizando con lupa cualquier movimiento extraño de nuestras Ligas profesionales. 

La última alternativa la ha ofrecido el presidente de la AFE, Luis Rubiales, con unas declaraciones que no han dejado indiferente a nadie y donde daba el visto bueno a las primas a terceros, dibujando un escenario más transparente pero donde los clubes ricos estarían en una situación ventajosa sobre el resto. Una manera de 'solucionar' un problema que asoma a estas alturas de la temporada y que cada año es más grave: la corrupción en nuestro fútbol.


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